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18 de noviembre de 2010

¿Qué pasaría?


Texto de Mario Benedetti compartido por Masami Shimizu, miembro de Un Techo para Mi País México, después de las construcciones de noviembre 2010. ¡Gracias por traducir tus ideales en realidades de cambio!

¿Qué pasaría?

¿Qué pasaría si un día
despertamos dándonos
cuenta de que somos mayoría?

¿Qué pasaría si de pronto
una injusticia, sólo una,
es repudiada por todos,
todos los que somos, todos,
no unos, no algunos, sino todos?

¿Qué pasaría si en vez de
seguir divididos nos
multiplicamos, nos sumamos
y restamos al enemigo que
interrumpe nuestro paso?

¿Qué pasaría si nos
organizáramos y al mismo
tiempo enfrentáramos
sin armas, en silencio,
en multitudes, en millones de
miradas la cara de los
opresores, sin vivas,
sin aplausos, sin sonrisas,
sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?

¿Qué pasaría si yo pidiese
por ti que estás tan lejos,
y tú por mí que estoy tan lejos, y ambos por
los otros que están muy
lejos y los otros por
nosotros aunque estemos lejos?

¿Qué pasaría si el grito
de un continente fuese
el grito de todos los continentes?

¿Qué pasaría si pusiésemos
el cuerpo en vez de lamentarnos?

¿Qué pasaría si rompemos
las fronteras y avanzamos
y avanzamos y avanzamos
y avanzamos?

¿Qué pasaría si quemamos
todas las banderas para
tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor
ninguna porque no
la necesitamos?

¿Qué pasaría si de pronto
dejamos de ser patriotas para
ser humanos?

No sé... me pregunto yo:
¿Qué pasaría...?

Mario Benedetti

23 de marzo de 2010

Mi camino a la escuela



Les comparto esta reflexión escrita por un ex-alumno, César Alejandro Toledo, sobre lo sucedido en Monterrey la semana pasada. Desde la distancia es fácil pretender no estar involucrado, es fácil pensar que nosotros no somos ustedes. Sin embargo, lo somos y estamos juntos, no sólo en la tristeza por las vidas que fueron mutiladas sino en la búsqueda de transformar estas realidades para construir más paz y justicia.

Espero que pronto los familiares, amigos, compañeros y maestros de esos muchachos, así como de las otras víctimas inocentes, encuentren consuelo, y que nosotros mantengamos con más convicción nuestros esfuerzos de cambio a través de la educación para que todos los niños y jóvenes de este país no sólo puedan ir a la escuela en paz sino también, y más importante aun, que todos puedan en verdad ejercer el derecho a la educación y a tener oportunidades de vivir de manera digna.


Por César Alejandro Toledo

Confío en el criterio de todos a quienes les ha llegado este mensaje, pero de lo que no estoy seguro es que todos estén conscientes de la gravedad de las circunstancias en las que vivimos.
Quizá me equivoco y les pido una disculpa a quienes ya tiene presente la situación y especialmente a quienes ya hacen algo al respecto. Con pena confieso que fue hasta hoy que me hago consciente de mi apatía y estúpida indiferencia ante una realidad que ha cambiado de a poco, casi imperceptiblemente. Y es un tanto por eso y un tanto por mi egoísta comodidad que había decidido no atender a esto que es una violación total a mi oportunidad de disfrutar una vida digna. Desafortunadamente a mí me hizo falta ver pasar la sangre y las balas frente a mi casa para renunciar a la inacción y a la conciencia anestesiada.

Les comparto mi vivencia del día de hoy, que ha sido un llamado fuerte y claro de atención, con el propósito de acercar a ustedes mi realidad deliberadamente descompuesta, esperando que no sea necesario que sus realidades cambien como la mía para que entiendan que no vivimos los mismos días. Quiero compartir la inquietud de saber que la comodidad de una vida suficientemente estable no es pretexto para optar por la inacción, y convencerlos de que la consecuencia de la indiferencia será que el miedo sea parte inevitable de nuestro camino a la escuela.

Mi camino a la escuela

El mismo tono del despertador, la misma regadera, el mismo par de tenis y la misma figura frente al mismo espejo. Creía disfrutar de la tranquila cotidianeidad de un día cualquiera. Es inevitablemente lunes.

Incluso creía que la puerta de mi casa era la misma, que detrás estaba el aburrido y firme concreto del camino a la escuela. Mientras abría la puerta planeaba mi lunes como lo hago cualquier otro lunes. Ingenuamente creía que el sol detrás de la puerta sería el mismo sol con el que he disfrutado todos mis inicios de semana. Pero detrás de la puerta me encontré con un suelo sucio, con camionetas de medios de comunicación, cámaras, la policía del barrio, la policía municipal y del estado, rostros de miedo, y un carro Audi negro con ventanas rotas. Desafortunadamente lunes.

Pregunté qué había pasado, y con una cara que me dijo que la pregunta estaba de sobra, me respondieron que habían balaceado un carro. Lo peor es que me lo han respondido como si la cosa fuera de esperarse, simple y natural. Continué con mi camino porque a pesar de las balas mis clases afortunadamente continúan. Durante el camino me vino el sentimiento de cuando te han robado algo, de cuando algo preciado te ha sido arrebatado. Y es precisamente el camino mismo, mi antes menospreciado camino firme, el que hoy ha sido violado, mi libertad de ir a estudiar sin miedo, de buscar las oportunidades que me he prometido. Nunca más viviré el mismo camino a la escuela.

La continuación de esta realidad alterada la encontré en la entrada de la escuela, donde había gente colocando veladoras y flores en memoria de mis compañeros estudiantes que fueron asesinados en el enfrentamiento entre el ejército y un grupo armado que hubo en las instalaciones de mi escuela el jueves pasado. Y todo esto pasó en el mismo trayecto de mi cama al salón de clase.

Las posturas de alumnos son ricas en variedad y forma. Una de ellas aprovecha la ocasión para hacer bromas y relajar tensiones, pero parece que esto es más bien una muestra del miedo que sentimos, como quien ríe nerviosamente con intensiones de ocultar que llora. Hay también quienes deciden vivir su lunes como cualquier otro lunes, esperando simplemente que las cosas se mejoren y tal vez pensando: “qué bueno que no me pasó a mí“. Y de lo que no se dan cuenta es que sí nos pasó a todos, que con la muerte de nuestros compañeros hirieron nuestras oportunidades, sueños y motivaciones, porque ¡¿qué no merezco ir a la escuela sin miedo?! Al final todos estudiamos para cumplir algún capricho, alguna expectativa, algo, lo que sea. ¿Y para qué carajos me levanto y camino el sucio y violento camino a la escuela si al final no hay un panorama estable en el que mis estudios tengan un valor?

A pesar de que la mayoría sepa en qué escuela estoy y en qué ciudad vivo, no lo menciono como un dato relevante de mi relato, pues al final no importa si fue aquí o en tu ciudad o tu escuela. Hoy sufro la muerte mis compañeros, que como cualquier otra muerte es lamentable, pero la sufro porque es un símbolo que representa un obstáculo de todos quienes queremos tener la oportunidad de vivir una vida digna. Y lo que más me altera es haber vivido tan naturalmente la indiferencia, y saber lo fácil y cómodo que es no hacer nada, ni decir nada, y verlo aquí y ahora, en la biblioteca, donde se vive un lunes cualquiera.

22 de febrero de 2010

MTV Staying Alive Foundation


Por Luz María Fernández (Responsabilidad Social y Ciudadanía)

En esta ocasión quisiera compartir con ustedes una página del canal de música MTV. Lo que más me gustó es que por medio de la atracción que la misma cadena tiene especialmente con los jóvenes, aprovecha esta posición para involucrarnos (me incluyo) o por lo menos ponernos en contacto con la realidad social y los muchos problemas que hoy enfrenta el mundo.

La página contiene historias, videos, blogs, noticias, celebridades y artistas que HOY están tomando cartas en el asunto. Los autores son diversos, porque aunque MTV es la creadora, artistas y jóvenes de diferentes partes del mundo incluyen aportaciones y blogs personales con temas relevantes al desarrollo social y ético en la juventud, exponiendo algunos de los problemas con los que los jóvenes se sienten más identificados y lo que se está haciendo para resolverlos. Además incluye enlaces a otras páginas relacionadas con acciones sociales en diferentes ámbitos como la lucha contra el VIH/SIDA, la pobreza extrema, el hambre, etc.

Anexo el link a la página de Staying Alive Foundation, en específico del blog de Travis McCoy y la historia de la canción "One at a time", una de mis canciones favoritas, que anexo también en este mensaje porque creo que deja un mensaje de lucha y esperanza.

¡No se la pierdan, en realidad toda la página es buena!


22 de mayo de 2009

¿Qué pasaría? Mario Benedetti


¿QUÉ PASARÍA?

¿Qué pasaría si un día despertamos dándonos cuenta de que
somos mayoría?

¿Qué pasaría si de pronto una injusticia,
sólo una, es repudiada por todos,
todos que somos todos, no unos,
no algunos, sino todos?

¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos
nos multiplicamos, nos sumamos
y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso?

¿Qué pasaría si nos organizáramos
y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas,
en silencio, en multitudes,
en millones de miradas la cara de los opresores,
sin vivas, sin aplausos,
sin sonrisas, sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?

¿Qué pasaría si yo pidiese por vos que estás tan lejos,
y vos por mí que estoy tan lejos,
y ambos por los otros que están muy lejos
y los otros por nosotros aunque estemos lejos?

¿Qué pasaría si el grito de un continente
fuese el grito de todos los continentes?

¿Qué pasaría si pusiésemos el cuerpo en vez de lamentarnos?
¿Qué pasaría si rompemos las fronteras
y avanzamos, y avanzamos,
y avanzamos, y avanzamos?

¿Qué pasaría si quemamos todas las banderas
para tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor ninguna
porque no la necesitamos?

¿Qué pasaría si de pronto
dejamos de ser patriotas para ser humanos?
¿No sé... me pregunto yo,
qué pasaría?

MARIO BENEDETTI

1920 - 2009

In memoriam

4 de marzo de 2009

"Quisiera ser millonario" (Slumdog millionaire)


Este texto fue publicado por Luis Gasca en su blog “Liberando el pensamiento” ( http://liberandoelpensamiento.blogspot.com/ ). Le pedí su autorización para compartirlo en el espacio de Voces de la Tierra, reconociendo en sus reflexiones y en sus acciones una voz más que habla en nombre de la Tierra. ¡Gracias Luis!

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Hoy fuimos al cine a ver esta magnífica película, que manera tan cruda de mostrar lo que somos capaces de hacer los humanos contra nuestro género, nos hemos dejado llevar por la prisa innecesaria del día a día y nos hemos olvidado de voltear a ver todo lo que está pasando a nuestro alrededor, ¿cómo es posible que ante tanta injusticia seamos capaces de simular que no está pasando nada?

Hoy simplemente tengo que reconocer que he pecado de omisión, por haber permitido que el miedo y la soberbia llenaran mi corazón cegándome ante toda esta injusticia que sucede a cada minuto en el mundo, nuestro mundo, el mundo de todos, que por lo menos ahora parece de unos cuantos, y mucho me temo que yo estoy en ese selecto grupo de ciegos por dinero y poder, o simplemente ciegos de familia.

Ya no es suficiente con ser un buen pilar de nuestra casa, el mundo nos está gritando en cada esquina que salgamos a su encuentro, que luchemos por que las cosas cambien para todos, no sólo para unos cuantos, en estos últimos años hemos permitido que la miseria se apodere de muchos de nuestros hogares sin tomar acciones para evitar que esto siga pasando.

Creo que tampoco son suficientes los pequeños esfuerzos que algunas veces hacemos porque esto mejore, sin lugar a dudas se ven devastados por la maquinaria del poder echada a andar desde hace cientos de años.

No es suficiente con quejarnos de lo que los demás están dejando de hacer, es el momento de voltear hacia nosotros y revisar en el fondo del corazón donde dejamos el valor, la sensibilidad y la fuerza para ir hacia adelante como género.

Creo que la primera acción que debemos de emprender es luchar contra este soplo de miedo que ha invadido al mundo, que nos hace racionalizar para no ir en el sentido correcto, nos ha paralizado a la mayoría y nos impide ser congruentes con nuestra vocación de servicio.

En la medida que limpiemos nuestros corazones, en esa misma medida podremos enderezar lo que hemos torcido.

31 de enero de 2007

Movimiento a favor de la tolerancia

En el noticiero escuché sobre las disputas entre jóvenes españoles y latinos en la ciudad de Alcorcón, ciudad cercana a Madrid. Las imágenes de las protestas en contra de los inmigrantes me recordaron un mensaje que Sara y Nacho, amigos españoles que conocí en Bélgica cuando estudié por allá, enviaron contándonos una experiencia que puede ayudarnos a sensibilizarnos sobre la importancia de descubrir que detrás de cualquier otro que consideramos diferente está el rostro de alguien que es padre/madre, herman@, hij@, amig@ de alguien, de alguien que es como nosotros. Les comparto el mensaje de estos amigos, con la esperanza de que sirva para adentrarnos a esta problemática con una mirada distinta.

<<Quería compartir con vosotros el sentimiento que me ha provocado este SMS, utilizado para convocar a jóvenes españoles en Alcorcón (España) contra un grupo de jóvenes inmigrantes latinoamericanos.

Uno de los mensajes decía: "NOS INVADEN, NOS ROBAN Y NOS MATAN. HASTA CUÁNDO ESTÁS DISPUESTO A TOLERARLO. ÚNETE KONTRA ESA ESCORIA HUMANA Y DE LA SOCIEDAD ENSEÑÉMOSLES EL CAMINO DE VUELTA A SU TIERRA O AL INFIERNO. K TIEMBLEN K AGACHEN LA CABEZA. TODA LA FURIA ESPAÑOLA CAERÁ SOBRE ELLOS. ÚNETE Y SE IRÁN ANTES. PRÓXIMO FINDE A POR ELLOS. HOY SÓLO ERA UN AVISO. Pásalo." (sic)

No es mi idea culpabilizar a uno u otro bando. Me imagino que, como todo en la vida, las cosas no son nunca nítidas… Simplemente quería deciros que este mensaje me provoca una pena muy grande. Como sabéis, cada domingo compartimos unas horas con jóvenes ecuatorianos y este tipo de declaraciones me parte el corazón. Después del día de ayer, leer esto me deja sin palabras.

Ayer nos invitó una familia ecuatoriana a comer a su casa para celebrar el cumpleaños de Franklin, el padre de Christian, Jessica, Franklin y Tania, cuatro de los chicos que vienen por la parroquia. La acogida en su casa fue una experiencia preciosa, aunque muy dura, pues pudimos ver, conteniendo las lágrimas, las condiciones en las que viven aquí en Bruselas.

Para la empezar la casa. Un casa medio en ruinas y con humedad, como tantas en Bruselas. El apartamento, pequeñísimo:
- una cocinita con lo mínimo
- una habitación pequeña dividida artificialmente en dos partes y que hacía las veces de salón-comedor y de dormitorio de cuatro adolescentes de entre 13 y 18 años;
- un dormitorio para los padres y un baño.
Sin agua caliente y con solamente una estufa antigua y peligrosa.

Como el clima de Bélgica no ofrece muchas opciones, en este espacio se pasan las horas, los días y los años. En la misma estancia comen, duermen, estudian y guardan sus cosas. Cuando estás allí, comprendes mejor el carácter de estos adolescentes. No tienen ningún espacio para su intimidad y tienen que encontrar mecanismos para entrar en su propio mundo. Casi siempre, a través de la televisión o de los juegos.

Se han pasado solos horas y horas metidos en ese apartamento durante los últimos cinco años. Sus padres trabajan todos los días de la semana. También los domingos. Muchas noches, el padre termina un trabajo a las 4 de la madrugada y tiene que quedarse sentado en una silla a esperar que empiece a funcionar el metro para acudir a otro trabajo a las 7 de la mañana del mismo día.

Enriqueta, la madre, llegó hace diez años. Su marido, hace 6 y, sus hijos, 5. Vinieron para pagar la póliza del seguro que le permitió al padre operarse del riñón en Ecuador. Una vez aquí, comenzaron a mantener también a los familiares que habían dejado en Ecuador. Nos enseñaron el vídeo que mandaron sus familiares para felicitarles el año nuevo (no se ven hace años). En el vídeo van enseñando cómo van las obras de la casa que están construyendo gracias al dinero que les llega desde Bélgica. Todo ello en mitad de un barrio de chabolas. Todos dan las gracias por el esfuerzo que está realizando esta familia en Bélgica. También expresan su desesperación por la falta de empleo y de futuro.

Y esto es sólo una familia…. hay millones más.

Ahora comprendemos mejor a aquellos de vosotros que habéis convivido y convivís muy de cerca con la pobreza - incluso más extrema -, allá en México, Perú, Ecuador o África.

Nacho y yo le damos gracias al Señor por esta oportunidad de poner un rostro a la pobreza y porque esta familia nos esté “domesticando”.
Tras esta experiencia, nos sentimos más incongruentes que nunca… pero con más ganas de crecer que nunca.>>

Gracias Sara y Nacho por compartirnos su experiencia y reflexión que estoy seguro sembrará semillas de comprensión y tolerancia en muchos de nosotros.