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15 de octubre de 2010

Blog Action Day 2010 - Un día para reflexionar sobre el agua

Uno de los retos más importantes que enfrenta la humanidad en estos momentos es su relación con el agua. El poder tener acceso a agua potable es un problema grave, del cual sólo estamos conscientes en los momentos en que dejamos de recibir su suministro habitual, lo que cada vez está siendo más frecuente en un país como México. Hay cinco hechos que hay que tener encuenta para empezar a tomar conciencia sobre este asunto:

  1. Beber agua contaminada y la falta de habilidades básicas de higiene matan a más personas al año que todas las formas de violencia, incluyendo la guerra, alrededor de 42,000 personas a la semana.
  2. Más personas tienen acceso a un teléfono celular que a un sanitario.
  3. Todos los días, mujeres y niños en África caminan un total de 109 millones de horas para buscar agua.
  4. Se utilizan 2499 litros de agua para producir una hamburguesa de 150 gramos.
  5. El estadounidense promedio gasta aproximadamente 600 litros diarios de agua (más de 15 veces el promedio por habitante del mundo en desarrollo), un habitante del Distrito Federal alrededor de 300 litros diarios.
En este Blog Action Day 2010 en el que globalmente estamos reflexionando sobre la problemática del agua quiero compartir en este espacio una serie de recomendaciones para cuidar y disminuir nuestro consumo diario de agua. Son acciones cotidianas que si convertimos en hábitos y además logramos enseñar a otros, pueden hacer una gran diferencia:

  • En vez de baño de tina usa la regadera, con un tiempo de menos de 5 minutos. El duchazo debe ser en tres etapas: empapado del cuerpo, enjabonamiento y fricción (con el agua cerrada) y enjuague final.
  • Instala cabezas de regadera economizadoras de agua y restrictores de flujo en todas las llaves.
  • Revisa con frecuencia las instalaciones de abasto de agua en busca de fugas. Una vez detectadas hay que reparar inmediatamente. Una fuga continua pequeña, con hilo de agua del grueso de un alfiler, descarga unos 640 litros al mes. Un inodoro puededejar pasar al desagüe hasta un volumen de 940 litros al día antes de que se descubra el defecto. Para detectar un escape mínimo, vierta un poco de tinte soluble en agua en el depósito y no descargue el agua. Si hay fuga se advertirá coloración en el agua de la taza en unos cuantos minutos.
  • No dejes salir continuamente el agua de un grifo de lavado, mientras te lavas los dientes, te afeitas, te enjabonas las manos, la cara o el cabello.
  • Reduce la cantidad de agua para la descarga efectiva en excusados de modelo no reciente; introduce una o varias botellas de plástico o vidrio (llenos de agua y que permanezcan verticales, con algún peso dentro si fuera necesario) en el tanque de agua. También existen dispositivos economizadores que pueden instalarse en modelos antiguos.
  • Descarga el agua en un retrete lo menos posible y sólo en caso estrictamente necesario. Debes usar un sanitario en forma racional, recordando que estás vertiendo al drenaje agua potable. El excusado no es un basurero.
  • Pon una cubeta abajo de la regadera si acostumbras "dejar correr" el agua fría hasta que tenga la temperatura que te gusta. Puedes ponerle una telita a la regadera en ese momento para poder dirigir mejor el agua hacia la cubeta. El agua puedes utilizarla para regar plantas o para la limpieza. También el agua de tina de los bebés puede utilizarse así, ahorrando más de 40 litros de agua al día (Limpens, 2000).
Comparto también con ustedes un video de la serie "La historia de las cosas" (Story of Stuff) en que se cuestiona nuestro abuso en el consumo de agua embotellada. Nuevamente una acción aparentemente inofensiva que tiene repercusiones más allá de lo que nos imaginamos.



No olvidemos que cientos de personas en el mundo hoy, desde la iniciativa del Blog Action Day, estamos haciendo conciencia y tratando de generarla en otros sobre este tema. Hay muchos ya trabajando en resolver este problema desde muchas perspectivas. Termino esta reflexión compartiendo un video sobre la organización de la sociedad civil Alternativas, que con su proyecto Agua para Siempre está generando nuevamente posibilidades de vida y prosperidad en muchas comunidades de México. Que esos esfuerzos nos sirvan de inspiración para empezar o continuar con más ánimo los propios.


Referencias

Limpens, F. (2000). Reglitas 8 - Desarrollo Sostenible: Más de 100 acciones para cuidar nuestro planeta. Querétaro: Acción pro Educación en Derechos Humanos.

14 de octubre de 2010

Árbol GenTec 92-95, Árbol de la Fraternidad


El pasado lunes 12 de octubre se celebró la primera ceremonia del Árbol de la Fraternidad en el campus Toluca del Tecnológico de Monterrey. Este árbol representa la diversidad del campus, que en este momento tiene a representantes de 24 países y de los 32 estados de la república. El árbol que eligieron fue el que donó la generación 92-95 de preparatoria hace 15 años. Como parte de la ceremonia pronuncié el siguente discurso que quiero compartir con todos, especialmente con los compañeros de mi generación y nuestros profesores, que en muchos sentidos dejaron una huella positiva e indeleble en mi. ¡Gracias por esos años de amistad y aprendizaje!


Queridos alumnos, maestros y directivos, hermanos todos.
Es para mi una alegría poder compartir este mensaje con ustedes en un día que en lo personal es muy especial. Yo soy parte de la generación 92-95 de preparatoria. Y hace quince años, cuando estábamos a punto de terminar esa etapa de nuestras vidas, nuestra mesa de generación pensó en dejar algo en el campus que recordara lo que habíamos compartido juntos esos tres años. No recuerdo exactamente cómo pero surgió la idea de plantar un árbol, uno que además fuera representativo de nuestro país. Mi papá es ingeniero agrónomo y cuando le platiqué lo que queríamos hacer me dijo que el Ahuehuete es el árbol nacional de México porque prácticamente se encuentra en todo el territorio nacional. Por coincidencias de la vida, él había estado propagando ahuehuetes y nos regaló éste que tenemos aquí. El día en que nos tomamos la foto de generación organizamos una comida y lo plantamos, para que nos representara y recordara uno de nuestros sueños: construir desde donde cada uno de nosotros estuviera un México de raíces firmes.

Desde ese día han pasado ya 15 años, el que era apenas una ramita, ha crecido, y hoy además de ser un símbolo de un pequeño grupo de muchachos de 18 años llenos de sueños y sus profesores, se convierte en símbolo de la fraternidad que han construido todos los que han caminado por aquí, de los que seguimos haciéndolo y de los que vendrán detrás de nosotros, sin distinción de origen o identidad.

Los ahuehetes son árboles muy especiales, y sus características hoy pueden ser para nosotros un recordatorio de lo que nosotros podemos ser.

Una de esas características es que para poder crecer necesitan mucha agua. De hecho su nombre náhuatl significa "viejos del agua", porque es común encontrarlos cerca de ríos y lagos, además de que es común también que se forme en ellos heno, lo que los hace parecer ancianos con canas. Pueden resistir bastante bien periodos de sequía cortos pero sin agua pueden morir fácilmente. Creo que la fraternidad es igual, necesita ser abastecida constante y abundantemente de respeto, confianza, ayuda, solidaridad, alegría, convivencia, incluso, amor, así que siguiendo el simbolismo hay que regarlo a diario, pues al igual que en el caso de nuestro viejo del agua, la fraternidad necesitará de nosotros para seguir creciendo y madurando.

El ahuehuete es una especie relativamente indiferente a la temperatura, siempre y cuando exista la humedad adecuada, así lo podemos encontrar en lugares frescos como Toluca pero también en lugares cálidos como Monterrey u Oaxaca. También es un árbol raramente atacado por plagas y muy resistente a las enfermedades. Ojalá que nuestra fraternidad, esos los lazos que de amistad y cariño que vamos creando y consolidando aquí en el Tec, tengan esa resistencia y que a pesar de los malos momentos que son inevitables, podamos ver unos en otros a ese ser humano semejante a nosotros ante el cual podemos ser solidarios, podemos ser hermanos.

Finalmente, para un ahuehuete 15 años no son nada. Es una de las especies más longevas del mundo, así que un ejemplar de 100 años es apenas un joven, si pensamos en que suelen vivir más de 500 años, aunque siempre hay ejemplares excepcionales como el Árbol del Tule en Oaxaca, que se calcula ha vivido más de 2000 años. Creo que un sueño que podemos compartir hoy es que esas amistades, esas relaciones fraternas que vamos creando durante nuestro paso por el Tec sean igual de duraderas que estos árboles, que incluso cuando nuestros caminos se separen y nos lleven a lugares lejanos, podamos al reencontrarnos descubrir en nuestras miradas ese cariño que fuimos construyendo y que nos une en una misma historia.

Hoy este árbol mexicano es símbolo de esa esencia común que compartimos los que hemos pasado por estas aulas, caminado por estos pasillos, de los que hemos estudiado o trabajado aquí, sin importar el estado o el país de donde vengamos, compartimos una vivencia, una identidad, al final en cierta medida todos somos del Tecnológico de Monterrey, campus Toluca, pero sobre todo, todos somos humanos.

3 de septiembre de 2010

Germán Dehesa, te vamos a extrañar

Ayer por la tarde escuché con tristeza la noticia: Germán Dehesa había fallecido sentado en su silla favorita rodeado de su familia. Durante muchos momentos de mi vida sus historias me acompañaron, a veces haciéndome reflexionar, otras motivándome a actuar, muchas haciéndome reir a carcajadas. Como homenaje, comparto en este espacio una de esas historias, deseando que su legado siga ayudando a tender muchos puentes entre nosotros. Tiendo mis brazos para unirme a los de muchos que apreciamos y agradecemos su paso por esta tierra. ¡Hoy toca!

-XXXIV-

El puente

Los adultos tendríamos que ser más cuidadosos, más respetuosos de las palabras que depositamos en los oídos infantiles. Y cuando digo palabra, puesto que me refiero a la plática, estoy hablando sí de un significado, pero también de esas otras significaciones pequeñas que nacen de la cadencia, la entonación, la intención que la voz le añade a cada palabra que se siembra en el minúsculo laberinto del oído infantil. Créanme que es mejor tener cuidado en esto, que tener que comprobar, años después, que aquel hijo educado, bien o mal, por nuestras palabras, tiene ahora una idea del mundo entre ficticia y extravagante.

Un buen ejemplo es la palabra “puente”. A primera vista (a primera oída) se percibe inocua y mansa; pero, como pude comprobar, puede crear malos entendidos y graves problemas. Todo ocurrió en un viaje por carretera que el pequeño Andrés hizo con sus padres rumbo a las acuáticas llanuras de Acapulco. En algún punto del trayecto, encontramos un puente hermoso, airoso, inmenso. ¿Ya viste, Andrés, qué puente tan bonito?. Andrés lo miraba con ojos enormes. Está padrísimo, papá, ¿cómo lo construyeron?. Aquí, en mi irreflexiva respuesta, surgió el error. No lo construyeron; lo compraron hecho; en cualquier juguetería grande venden las piezas y ya nada más es cosa de armarlo. La madre de Andrés parpadeó, pero éste cayó en un hondísimo arrobo. Papá, ¿te imaginas las cajotas?. Sí, son muy grandes. Papá, han de ser carísimos los puentes. No tanto; si compras dos, te hacen buen precio. Vino luego un silencio largo. Los engranes mentales de Andrés podían escucharse. Papá, ¿en Acapulco hay jugueterías grandes?...Esteee, que yo sepa, no; además, no traes dinero. Es cierto y de todos modos no me urge; yo mis puentes los quiero para México. Ya la armaste, comentó en voz baja la mujer que es conjuntamente madre de Andrés y aventajada conductora en carretera.

¿Para qué quieres los puentes, pequeño crustáceo?. Pues, mira, quiero uno chico para ir de mi recámara a la casita del árbol y quiero uno bastante grande para ir de nuestra casa a casa de mi abuelo. Van a ser, hijo mío, dos puentes muy útiles, recuérdame que, en cuanto regresemos a México, vayamos por ellos. Papá, ¿tú me ayudas a armarlos?. ¡Claro!, soy especialista en armar puentes. La automadre decía en voz baja: vas a volver loco a ese pobre niño; de por sí poco necesita. Y yo: tranquila, cuando regresemos a México, ya ni se va a acordar.

Los días en la playa fueron marinamente satisfactorios; las olas estaban de buen humor y el sol fue muy amable. Nadie habló de puentes. Los cangrejos ocuparon la atención entera de Andrés. Terminada la vacación, emprendimos el regreso, llegamos a la casa al caer de la tarde y ya para dormirse, Andrés me dijo con voz tranquila: no se te olvide que mañana vamos por los puentes. Dicho esto, sonrió, rezó y se durmió. Yo no.

Durante el sueño del infante, el Principito vino en mi auxilio. Aterrizó suavemente sobre los párpados de Andrés, alzó uno de ellos como quien levanta un delicado velo y se instaló en ese lugarcito donde la inteligencia fabrica los sueños. Y Andrés soñó con un airoso y dorado puente que lo llevaba a la sombra de un baobab donde lo esperaba el Principito. ¿Quién te compró tu puente?, preguntó Andrés a modo de saludo. Nadie, respondió la criatura de Saint-Ex, los puentes son muy importantes y nada de lo realmente importante se puede comprar o vender; lo importante existe porque necesita existir; nadie compra un unicornio, existe porque la alegría de la imaginación lo necesita. Lo mismo pasa con los puentes: son indispensables. Sin ellos, nadie podría salir de sí mismo, ni viajar al corazón del otro, ni a ninguna parte. Es cierto que son juguetes, pero son juguetes necesarios. Se pueden construir con cualquier material. Una mirada es un puente, tus brazos son medio puente en busca de esa mitad faltante que son otros brazos, la risa es un puente iluminado como el que acabas de recorrer, hay puentes de lágrimas y, lo más importante, las palabras bien acomodadas son un puente prodigioso. Por eso tu papá te dice cosas tan extrañas, porque quiere acercarse a ti. Día llegará en que tendrás que ser valiente y decir “te quiero” para construir un puente sobre el pantano lleno de cocodrilos y alimañas. Todos los hombres y mujeres que no se han vuelto locos construyen puentes sin cesar y su divertida tarea nunca termina, porque siempre hace falta reconstruir algún puente que algún tonto destruyó con algún cartucho de palabras mal usadas. Ahora mismo, por debajo de tus ojos, se está construyendo un puente de seda que te aleja del baobab y te lleva al territorio de los sueños blanquísimos...

A la mañana siguiente, Andrés despertó, vino a saludarme, tendió sus brazos, tendí los míos y no hemos vuelto a hablar de comprar puentes.

15 de octubre de 2009

Conciencia y acción ante el calentamiento global


Estamos a 10 semanas de que inicien las negociaciones finales en Copenhague en el contexto del tratado de las Naciones Unidas para terminar la crisis climática. Existen tres posibles resultados: el primero y menos deseable es que las conversaciones no prosperen; el segundo, generar acuerdos que no sean vinculantes; el último, que verdaderamente se logre un tratado global que nos ayude a dar pasos firmes para evitar una catástrofe climática. Los científicos de las Naciones unidas han comentado que será hasta el último minuto de la reunión en que se conozcan las resoluciones de la misma, incertidumbre resultante de las posturas políticas de diversos países y las presiones realizadas por compañías productoras de combustibles fósiles.

El día de ayer, el presidente Felipe Calderón tuvo una intervención en la inauguración de una muestra sobre el calentamiento global en el Museo Papalote de la Ciudad de México. Los comentarios fueron que sorprendió no sólo su conocimiento sobre el tema sino su convicción de hacer algo al respecto. México en ese sentido puede tener un papel importante en las conversaciones de Copenhague. Sin embargo, no somos los únicos que damos muestras de esperanza. Compromisos concretos de Japón y Noruega, este último ha comprometido una reducción del 41% de sus emisiones (la mayor entre países desarrollados), o los compromisos de asistencia personal del ministro Gordon Brown de Reino Unido y de Lula por parte de Brasil hacen contrapeso a la obstinación y resistencia de países como Estados Unidos, Alemania, Canadá y Rusia.

En este Blog Action Day o día de acción de los blogs (http://www.blogactionday.org/), mi invitación es a incrementar nuestra conciencia con respecto a lo que está sucediendo, que es la única manera de empezar a transformar también nuestras acciones para contribuir no sólo desde la denuncia sino desde el cambio en nuestras prácticas cotidianas. Existen diversas maneras de participar. Uno puede sumarse a las acciones globales propuestas por Avaaz (https://secure.avaaz.org/en/climate_needs_us) o a otras iniciativas como las de Greenpeace que en su portal mexicano ponen a la disposición del público material en el que se explica la relevancia de la reunión de Copenhague y se proponen medidas para pintarle la raya al cambio climático (http://pintalelaraya.org/).

4 de mayo de 2009

Lo que aprendo de la influenza


Lo que ha sucedido en los últimos días me deja un par de reflexiones que quiero compartir con ustedes. La primera, la importancia de valorar las cosas cotidianas que son parte de nuestras vidas pero que muchas veces damos por sentadas y ya ni siquiera disfrutamos, desde nuestra salud hasta la posibilidad de ir a trabajar o ir a la escuela. En esta vida, nada está garantizado, incluso aquello que nos parece inamovible… un día vas tranquilo a tus clases en la universidad, "como siempre", y al día siguiente no puedes hacer lo que normalmente hacías porque hay riesgo de una epidemia de una influenza desconocida... A veces, cuando muere alguien cercano de manera repentina, es una oportunidad de darte cuenta de lo frágil que es la vida. Sin embargo, ahora tuvimos como país la oportunidad de experimentar eso, y una pregunta es si aprenderemos algo, si hay la posibilidad de que esto nos ayude a ser mejores.

La segunda reflexión tiene que ver con la discriminación que han sufrido mexicanos en el extranjero y nuestro país en general ante la opinión pública mundial. En otras ocasiones en la historia, cuando otros grupos sociales han sido discriminados, ha habido motivos “racionales” para justificarlo, desde el holocausto de discapacitados, judíos, homosexuales, comunistas, entre otros en la Alemania Nazi hasta las leyes de segregación racial en Estados Unidos o Sudáfrica. En el transcurso de la historia hemos aprendido que al final esas justificaciones no han sido más que racionalizaciones de arbitrariedades que buscaban mantener el poder o los privilegios para unos cuantos, apoyándose en la desinformación y la ignorancia. Lo difícil es darnos cuenta de que hoy nosotros somos víctimas de una arbitrariedad similar, pues la cuestión ya ni si quiera es si estás o no contagiado, la cuestión es que si eres mexicano no puedes estar aquí. Los retos al respecto son varios pero no están limitados a denunciar y a enfrentar juntos como país esta injusticia. Creo que también es momento de reflexionar sobre las injusticias que nosotros mismos vivimos y promovemos dentro de nuestro país, incluso ante esta misma situación. ¿Por qué nos sorprende el trato de los chinos a los mexicanos si aquí en Acapulco recibieron a pedradas a varios automóviles provenientes del D.F.?

Sin duda, como expresa el dicho popular, “no hay mal que por bien no venga.” El recuento de los daños está por empezar, desde la tragedia de las personas que perdieron la vida por la enfermedad hasta las consecuencias económicas por los cierres adoptados para evitar la propagación del virus. Lo importante es levantarnos con entusiasmo renovado de esta situación, reconociendo los aciertos de nuestras autoridades, agradeciendo el trabajo generoso del personal médico, valorando el comportamiento cívico y responsable de la ciudadanía, y sobre todo demostrar con nuestro compromiso cotidiano, en cada cosa que hacemos, que somos un país de vida y esperanza, que ante las adversidades demostramos nuestro carácter amable y solidario, capaz de salir fortalecidos de cualquier adversidad.

18 de febrero de 2009

Inequidad estructural y diversidad: Fundamentos Conceptuales


En México, la injusticia estructural es una experiencia que viven a diario millones de personas en diversas expresiones. La gente es discriminada por su género, orientación sexual, estatus socioeconómico, edad, capacidades físicas o mentales, origen étnico, e incluso, ideas políticas. Existen resultados de varias encuestas que reflejan esto, por ejemplo, el año 2003 el Instituto Federal Electoral (Ruiz, 2003) reveló un estudio sobre actitudes de los mexicanos en el que 7 de 10 personas se negarían a vivir con una persona homosexual, 6 de 10 no vivirían con una persona seropositiva, 5 de 10 vivirían con alguien de ideas políticas diferentes, 48% de los encuestados considera que un hombre está más capacitado para llegar a la presidencia mientras que sólo el 14% consideró que ambos tendrían los elementos necesarios para gobernar.

El año 2005 fue publicada la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación. Esta encuesta reveló que el 90% de las personas discapacitadas, de los indígenas, de los homosexuales y de los adultos mayores consideran que existe discriminación por su condición. Lo curioso fue que cuando se preguntó a los encuestados en general sobre la discriminación, la rechazaron y señalaron que no estaban de acuerdo con ella, y cuando se les cuestionó si estaban de acuerdo con el machismo casi cien por ciento de las respuestas indicaron no estar de acuerdo con él. (Notimex, 2005) Esto no impide que el 40% de los encuestados expresen que las mujeres deban trabajar en tareas propias de su sexo, considerando hasta cierto punto natural que se les excluya o trate de manera distinta, o que exista un 31.8% de personas que no permitiría que en su casa vivieran personas de otra raza, 48.4% que no permitirían a una persona de orientación homosexual o un 38.3% a una persona con ideas políticas diferentes.(García, 2005)

Esta última encuesta impactó profundamente a la sociedad mexicana pues las percepciones de nosotros mismos tendían a ser de personas tolerantes y abiertas a la diversidad. Sin embargo, al analizar más profundamente nuestras prácticas, el reflejo fue diferente a lo que creíamos. Lo común en México es mirar la desigualdad en función de los ingresos económicos, pero pocas veces realizamos el ejercicio de ver la discriminación a través de los derechos humanos que no se respetan en lo cotidiano, o de los derechos sociales que se creen aplicables sólo para algunos y no para todos. Al considerar esto quiero retomar las palabras de Audre Lorde (en Adams, 2000): “No hay una jerarquía en la opresión.” Todas las formas de opresión son importantes y es necesario que empecemos a reconocerlas.

Una de las dificultades para hacer esto es que estas formas de opresión en la mayoría de los casos no las vivimos de manera pura. La identidad de un ser humano es compleja, no es monolítica sino que está conformada por muchas identidades. Yo soy un hombre, adulto, blanco, de clase media, católico practicante, heterosexual, liberal, hermano mayor… Y en muchas de esas identidades puedo ser considerado parte de un grupo dominante o sistemáticamente privilegiado pero en otras puedo ser parte de un grupo subordinado o sistemáticamente en desventaja. Lo importante es que aunque mi subordinación sea algo de lo que esté plenamente consciente, es muy probable que mi identidad dominante ni siquiera la cuestione, lo que en ciertos ámbitos me hará más proclive a exigir cambios hacia una estructura social más justa y en otros a sostener tal vez sin saber un sistema injusto en el que mi privilegio pueda mantenerse. (Daniel, 2000)

¿Cómo puedo empezar a ser más consciente de estas injusticias estructurales? Marion Young (2000) enfatiza en el concepto de opresión, definiéndola como la inhibición de la capacidad de un grupo particular para desarrollar y ejercer sus habilidades y expresar sus necesidades, pensamientos y sentimientos. De acuerdo con lo anterior, hay muchos grupos diferentes que son oprimidos en la sociedad. Young (2000) ayuda a hacer un análisis más particular de esta opresión al considerar que la opresión tiene diversas caras, lo que en el caso de México puede ayudar a tomar conciencia de esas injusticias que poco a poco se han convertido en parte del paisaje y que ya no notamos, ni por supuesto cuestionamos.

El primer rostro de esta opresión es la explotación, el proceso continuo por el que los resultados del trabajo de un grupo social benefician al otro aumentando su poder, estatus y riqueza. En este punto, notable es el caso de Carlos Slim Ahumada, considerado por la revista Forbes como el segundo hombre más rico del mundo en el año 2007en un país en el que casi el 50 % de la población vive en la pobreza. (León, 2007) El segundo es la marginalización, en la que un grupo social es excluido de una participación activa y productiva en la vida social, lo que los conduce a una pobreza material severa que puede incluso llevarlos al exterminio. Esto es representativo del caso de los indígenas en mi país, que desde la época de la colonia han enfrentado serios intentos de exterminio, siendo representativas de esta marginalización las políticas implementadas desde fines del siglo XIX en las que el indio debía civilizarse o desaparecer porque no había lugar para ellos si conservaban su identidad indígena. El tercer rostro de la opresión es la impotencia, la experiencia de no tener autoridad o poder, de ser sujetos del poder pero sin ejercerlo. Esto implica tener menos oportunidad de desarrollar y ejercitar habilidades, de ser autónomos y creativos, de poder expresarse y de ser respetados. Este es uno de los rostros que encuentro más dominante en diversos grupos que son discriminados en México, desde las mujeres hasta los indígenas. El cuarto rostro es el imperialismo cultural, un fenómeno en el que los significados del grupo dominante en una sociedad se convierten en la norma y hacen que la perspectiva de los grupos subordinados desaparezca, además de marcarlos como los Otros. El último rostro es la violencia, no sólo la que es expresada de manera directa sino también en la constante amenaza de que por pertenecer a un determinado grupo esa violencia pueda manifestarse en cualquier momento en contra de uno. El caso de la violencia sistemática en contra de las mujeres, no sólo en Ciudad Juárez sino en muchas otras partes del país, nos permite ver esta opresión, en la que todos sabemos que sucede y que seguirá sucediendo, con una impunidad que convierte a la sociedad y a sus autoridades en cómplices silenciosos.

Creo que estas manifestaciones de la opresión pueden permitirnos tener una posición más realista con respecto a lo que somos como país en relación con cuestiones como la injusticia estructural no sólo en lo económico sino en otros ámbitos. Sin embargo, ¿por qué tanta ceguera ante estas realidades? ¿Por qué no vemos nuestra discriminación cotidiana? Stephanie Wildman y Adrienne Davis (2000) nos permiten responder a este cuestionamiento al enfocarse no tanto en la discriminación sino en los sistemas de privilegio. El privilegio es entendido como una ventaja especial, inmunidad, permiso, derecho o beneficio concedido o disfrutado por un individuo, clase o casta. El problema con el privilegiado es que las características de su grupo definen la norma social, implicando beneficios simplemente por pertenecer a ese grupo, además de que el privilegiado puede confiar en sus ventajas y evitar, consciente o inconscientemente, objetar la opresión. El esfuerzo en este sentido tiene que estar orientado a visualizar el privilegio del propio grupo para darnos cuenta de que a ese privilegio le corresponde la subordinación de un grupo. Esto es complejo porque cuando hablamos de discriminación, normalmente lo hacemos pensando en una persona que de manera voluntaria e intencional hace cosas horribles a los demás. Sin embargo, otra manera de entender la discriminación es reconocer que al aceptar los beneficios de un sistema injusto estamos contribuyendo a su sostenimiento y por lo tanto discriminando a otros. Una dificultad adicional para reconocer el privilegio propio es que la experiencia de privilegio y de subordinación pueden coexistir, lo que provoca que nuestras experiencias se difuminen, ocultando más fácilmente el privilegio de nuestra conciencia al poder decir: “Yo también soy discriminado”, victimizándome y dejando de analizar cuando yo soy victimario. Widman y Davis (2000) cuestionan el que en ocasiones nos enfocamos en la experiencia de la opresión y actuamos desde nuestro privilegio para combatirla sin hacer conscientemente esa decisión. Mi impresión es que lo que cuestionan no es el uso del privilegio para cambiar las cosas sino el que lo hagamos de manera inconsciente. Sin embargo, creo que a veces no es suficiente con devolver o permitir el ejercicio del poder al subordinado sino también utilizar el poder del privilegiado para movilizar los cambios aunque lo hagamos de manera inconsciente. Yo admiro mucho a Nelson Mandela por su lucha y el ejemplo que da con su congruencia; pero creo que en el triunfo final contra el apartheid se necesitó de un De Klerk.

Finalmente, es cierto que en México ha habido un avance, “nuestra tolerancia a las diferencias no es tan superficial ni nuestra intolerancia tan esencial” (García, 2005). Sin embargo, todavía hay mucho que podemos hacer. Lo primero es continuar con la reflexión que inició en el año 2005 cuando se publicaron los resultados de la encuesta sobre discriminación, abrir el conflicto como lo recomienda Maurianne Adams (2000). Otra tarea es darnos cuenta no sólo de nuestra propia opresión sino de la opresión del otro, incluso reconociendo nuestra complicidad en esas otras opresiones. Finalmente, retomando la propuesta de Fred Pincus (2000), es fundamental cuestionar estas injusticias estructurales, que son las más peligrosas al ser no intencionales e incluso legales, porque no hacer nada frente a ellas es legítimo pero el continuar haciendo las cosas como hasta ahora implicaría seguir profundizando prácticas que nos impiden entrar a una convivencia más justa y plena como seres humanos.

Referencias

Adams, M. et al (2000). Readings for Diversity and Social Justice: An Anthology on Racism, Anti-Semitism, Sexism, Heterosexism, Ableism, and Classism. New York, NY: Routelege.

Adams, M. (2000). Conceptual Frameworks. En M. Adams, W. Blumenfeld, R. Castaneda, H. Hackman, M. Peters & X. Zuniga (Eds.), Readings for diversity and social justice: an anthology on racisim, anti-Semitism, sexism, heterosexism, ableism, and classism (pp. 5 - 9). New York: Routledge.

García, R. (2005). Aproximación a los Resultados de la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación [Electronic version]. El Cotidiano, 21 (134), 38-42.

León, G. (2007). La pobreza en México, sin cambios estadísticamente significativos: Coneval. La Jornada. Retrieved February 13, 2009, from http://www.jornada.unam.mx/2007/08/05/index.php?section=politica&article=011n1pol

Notimex. (2005). Presentan Primera Encuesta Sobre Discriminación en México. Retrieved February 14, 2009 from http://www.interceramic.com/assets/resp_social/discriminacion-de-genero-en-mexico.pdf

Pincus, F. (2000). Discimination Comes in Many Forms: Individual, Institutional, and Structural. En M. Adams, W. Blumenfeld, R. Castaneda, H. Hackman, M. Peters & X. Zuniga (Eds.), Readings for diversity and social justice: an anthology on racisim, anti-Semitism, sexism, heterosexism, ableism, and classism (pp. 31-35). New York: Routledge.

Rivera, S. (2003). Revela Estudio del IFE Intolerancia de Mexicanos. Retrieved February 13, 2009, from Once Noticias Web site: http://oncetv-ipn.net/noticias/index.php?modulo=despliegue&dt_fecha=2003-05-20&numnota=13

Tatum, B. (2000). The Complexity of Identity: “Who Am I?”.. En M. Adams, W. Blumenfeld, R. Castaneda, H. Hackman, M. Peters & X. Zuniga (Eds.), Readings for diversity and social justice: an anthology on racisim, anti-Semitism, sexism, heterosexism, ableism, and classism (pp. 9-14). New York: Routledge.

Wildman, S., & Davis, A. (2000). Language and silence: Making systems of privilege visible. En M. Adams, W. Blumenfeld, R. Castaneda, H. Hackman, M. Peters & X. Zuniga (Eds.), Readings for diversity and social justice: an anthology on racisim, anti-Semitism, sexism, heterosexism, ableism, and classism (pp. 50 - 60). New York: Routledge.

Young, I. (2000). Five faces of oppression. En W. B. M. Adams, R. Castaneda, H. Hackman, M. Peters & X. Zuniga (Ed.), Readings for diversity and social justice: an anthology on racisim, anti-Semitism, sexism, heterosexism, ableism, and classism (pp. 35 - 49). New York: Routledge.

18 de enero de 2006

Gesto de amor


En septiembre del año pasado, Enrique Bores, un compañero profesor de la Academia de Formación Humana y Compromiso Social, me compartió una noticia extraordinaria: Ismail Khatib decidió donar los órganos de su hijo muerto a varias familias israelíes. El donar los órganos de un ser querido no es una decisión sencilla pero afortunadamente está siendo cada vez más común. Entonces ¿qué tiene de extraordinaria esta noticia? Ahmed, el hijo de Ismail Khatib, era un niño palestino de 12 años que murió en el hospital al que fue trasladado después de que varios soldados israelíes le dispararon, confundiendo su arma de juguete con una verdadera. Sus riñones, hígado, corazón y pulmones fueron transplantados a cinco niños y una mujer israelíes.

En el reportaje de la BBC Ismail Khatib comentaba: “La idea surgió cuando el médico me dijo que mi hijo no tenía futuro porque la bala había atravesado la cabeza y había perdido gran parte de su cerebro, queriendo decir que iba a morir. Ya se le consideró muerto cuando llegó al hospital. Fue entonces cuando pregunté si era posible donar sus órganos, y el médico dijo que sí." La situación de conflicto histórico entre israelíes y palestinos ha sembrado en la región no sólo muerte sino también semillas de rencor y odio que hacen pensar como poco probable el rompimiento de ese círculo de violencia tan arraigado. No obstante, en esta historia encontramos el testimonio de un hombre para el que es más importante salvar vidas que la religión, los territorios o la historia.

¿Y cómo es que Ismail Khatib en medio del dolor que representaba la muerte de su hijo tomó esa decisión tan generosa? En el artículo de la BBC expresaba que con su acción deseaba enviar un mensaje de paz y amor a todos los que quieren la paz en el Medio Oriente. Otra de las razones por las que decidió donar los órganos de su hijo fue la posibilidad de que cuando esos niños (israelíes) crecieran pudieran ser los que tomaran las decisiones en ese país y tal vez decidieran cambiar las políticas que estaban matando a los niños, incluyendo su propio hijo.

Sólo una persona consciente de su condición humana y profundamente comprometida con principios como el amor, la paz y la esperanza podría responder a una situación tan extrema con tal grandeza. En sus razonamientos podemos encontrar que en medio de la muerte de su hijo es capaz de encontrar la posibilidad de una lección de esperanza y amor para el pueblo palestino y sus vecinos israelíes. De acuerdo con Erich Fromm, el amor es un poder activo en el ser humano, que le permite atravesar las barreras que lo separan de sus semejantes para unirlo a ellos. Y eso es algo que encuentro en Ismail Khatib, la capacidad auténticamente humana de descubrir en el rostro del otro, el rostro de un semejante, llevando ese reconocimiento hasta sus más radicales consecuencias, no sólo conceptualizándolo en su mento o declarándolo exclusivamente de palabra sino llevándolo a una acción concreta y decidida en beneficio del otro.

En lo personal este testimonio me lanza muchas interrogantes, sobre todo en relación con mi persona: ¿Podría tomar una decisión así? ¿Podría entregar lo que más quiero por aquellos que no conozco o que incluso rechazo? De cualquier modo, me llena de esperanza encontrarme con su voz que grita paz en medio de un conflicto en el que esa pareciera ser una realidad imposible.

El testimonio de Ismail Khatib y su hijo Amhed es un relato debe permanecer en nuestra memoria para recordarnos que el ser humano puede trascender las heridas más profundas y los obstáculos más desesperanzadores. De acuerdo con Sharif Abdullah, una persona puede cambiar el mundo impulsada por la fuerza de sus convicciones más profundas. En este sentido Ismail Khatib, como otros muchos que permanecen en el anonimato, transforma el mundo, contribuyendo con su auténtica vivencia del amor, con su entrega y generosidad, a hacerlo un sitio todavía habitable para el resto de los seres humanos.

Para finalizar retomo una declaración de Ismail Khatib: "Todo el mundo planta una rama de olivo como símbolo de paz. Yo he plantado los órganos de mi hijo en los niños israelíes, y éste es mi símbolo de paz". En mi decisión personal de convertirme en un constructor de paz desde el contexto en el que estoy viviendo me pregunto: ¿cuál es el símbolo de paz que le entrego al mundo? ¿Y cuál es el tuyo?

Referencias

Abdullah, S. (2001). Un mundo para todos. México: Oxford University Press

Fromm, E. (1959). El arte de amar. Buenos Aires: Paidós

“Un corazón palestino en Israel”. (2005, Septiembre 11). BBCMundo. Recogido Septiembre 11, 2005, de http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/international/newsid_4420000/4420928.stm