2 de marzo de 2006

Tiempos de cambio y baile


Por Claudia Paola Navarro Campos y Mario Mejia Flores (alumnos del curso Formación Humana y Compromiso Social)

En Selecciones Reader's Digest encontramos un articulo que se nos hizo muy interesante porque nos habla de la vida de Vania Farias que es una chava de Rio de Janeiro, Brasil. Una tarde de Noviembre de 1999 mientras Vania regresaba a casa después de una clase de Ballet, se encontró con una niña de apenas 5 años que se le acercó y al ver que estaba vestida con leotardo y zapatillas de ballet, le preguntó

-¿Cuándo me das una clase de baile?

Vania se conmovió con la petición de la pequeña, pues la hizo recordar su propio sueño de la infancia: a la edad de 4 años quería ser bailarina. Su familia no tenía dinero para pagarle un curso formal y, además, era difícil encontrar una buena escuela de ballet cerca de su casa en la zona de barrios pobres de la periferia de Rio de Janeiro. Sin embargo, no renunció a su sueño, y a los 10 años, por fin pudo inscribirse en una escuela de ballet. A los 16 ya era maestra asistente, y a los 18 se hizo titular. Al mismo tiempo era bailarina solista de un grupo de danza.

La misma tarde Vania tomó una firme decisión. Y al día siguiente empezó a buscar un sitio donde pudiera dar clases a las niñas de Santa Teresa, que estuviera cerca de sus casas para que pudieran llegar con facilidad. Vania consiguió que la Asociación de Residentes de Morro de Coroa le proporcionara el sótano de sus oficinas para dar las clases. La noticia de que habría clases de ballet gratuitas corrió rápidamente entre la comunidad, y a la mañana siguiente Vania ya contaba con 16 alumnas. Sin embargo ese sitio era muy peligroso por lo que al poco tiempo decidió llevar el “Ballet de Santa Teresa” a un sitio que fuera más tranquilo. En la actualidad la escuela funciona en la Federación de Trabajadores Cristianos de Rio de Janeiro, que es una de las calles más seguras del barrio de Santa Teresa.

Hasta la fecha, más de 400 niñas han asistido a la escuela de Vania, que hoy día tiene 143 alumnas. “No todas tienen talento para bailar, pero le ballet les inculca disciplina”, afirma la maestra. “Uno ve cómo las chicas poco a poco se dan cuenta de la importancia de la puntualidad y el respeto a los demás, y se interesan más por aprender”. Vania está cambiando el futuro de estas niñas. Es más que el baile. La danza es sólo el vehículo que las conduce hasta allí y las aleja por un momento de la dura realidad en que viven. Y también les enseña a valorarse y cuidarse.

Podemos ver como no requieres de viajar a lugares con grandes necesidades o convertirte en una hermana de la caridad para poder ayudar a los demás. Vania hace uso de lo que le gusta hacer y a la vez ayuda a las niñas. Creemos que esta es una muy buena acción de la chava, porque ayuda a las niñas de bajos recursos a que cumplan sus metas y sus sueños. Es una muy buena idea la que tuvo ya que ayuda a las niñas a hacer lo que ella en un principio no pudo hacer y no es como otras personas que piensan que como ellos o ellas no pudieron hacerlo, entonces nadie puede hacerlo. Por el contrario, como ella no pudo hacerlo, desde un principio ayudó a las demás niñas a que lo hagan desde chiquitas. Este en un ejemplo que muchas personas deberíamos de seguir, porque ella no sólo busca su bien sino también busca el bien común. Creemos que todos tenemos algo, por pequeño que eso sea, que sabemos y nos gusta hacer, lo cual es un actividad potencial que podemos dar a los demás. ¿Qué podrías hacer tú, por los demás?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una historia muy padre en donde me doy cuenta que en reralidad no tienes que salvar al mundo de la desgracia que lo mata sino que basta con que tengas las ganas y la dedicación de querer y poder compartir algun aspecto de ti con gente que no corrio con la misma suerte que tu, y que no te piden grandes cosas mas que un poquito de tu tiempo el que tu le quieras regalar no importa con eso ellos son felices. historias como estas son las que a mi me motiban para querer hacercarme a las realidades que tiene la sociedad.

Luis Enrique Navarrete Hernández

Anaí dijo...

La historia me gustó mucho y la verdad me llamo la atención, por que como comentan es cierto que en ocasiones no es necesario ser millonario o influyente para poder ayudar a otros, pues como la chava de la historia, todos tenemos algo que ofrecer a los demás, algo que tal vez para nosotros ya es parte de nuestra rutina para otros es todo un lujo, debemos aprender a valorar más esos pequeños detalles que puedes ser un gran cambio en la vida de otros y comenzar con la personas que nos rodean.
Anaí

Sandra Aranda Arzaluz dijo...

Es importante que las personas estén dispuestas a ayudar a los demás. Esta historia demuestra lo importante que es compartir con los demás parte de nuestro tiempo. Ésta me hizo reflexionar que en este mundo no estoy sola, sino que me encuentro rodeada de gente que me acompaña en todo lo que hago proporcionándome la ayuda necesaria para continuar, pero al mismo tiempo existen personas que necesitan de mi ayuda y esperan por ella. Hay algo que necesito hacer por ellas y para ellas, sin embargo muchas veces no sé qué es ni cómo comenzar. Pero como me da a entender el artículo, podemos ayudar como sea, compartiendo con los demás las cosas que sabemos y que nos gusta hacer.

Conocer a los demás es algo muy importante. Muchas veces no estamos conformes con lo que los demás hacen y tendemos a vivir solos sin interesarnos en otras personas, al contrario, muchas veces buscamos ser superiores a los demás, ganar en todo en lugar de buscar el bienestar para todos con equidad sin permitirnos juzgar ni ser juzgados por los demás.

Me gustó la reflexión, pues muestra que hay personas que valoran a los demás y proporcionan oportunidades para que puedan cumplir sus sueños, cuando por otro lado nos damos cuenta que también hay quienes consideran todo lo suyo como valioso pero son incapaces de valorar las cosas de los demás siendo egoístas.

Siento que es importante fijarme como objetivo ayudar a los demás de algún modo. Creo que ayuda y compromiso es lo que le hace falta a la sociedad para poder alcanzar más sueños e ideales.

Si bien, ayudar a los demás no garantiza que nos ayuden de regreso, pero no debemos pensar en que si yo ayudé entonces los demás tienen que hacer algo por mí, pues para mí dar significa mucho más que recibir, pero o nos entregamos a los demás con sinceridad para proporcionarles apoyo o nos encerramos en nosotros sin interesarnos en los demás, pero debemos recordar que el comprometernos nos hace crecer como personas.

Se necesita establecer una empatía social y el esfuerzo por mejorar o alcanzar los estándares de excelencia social, así como comprometernos con las metas de la comunidad y tener disponibilidad para reaccionar ante las oportunidades de cambio siendo persistentes en el logro de los objetivos a pesar de las dificultades que se presentan. Para esto se necesita también atención a las necesidades de desarrollo ideando y realizando adecuadamente actividades capaces de dirigir a la sociedad hacia una vida mejor.

Así, comprendo que debo considerar a la sociedad como un sistema que depende de la interacción entre las personas aprovechando al máximo las capacidades y habilidades para ayudar a que otros puedan hacer lo propio, como la chava del artículo que decidió impulsar a otras chavas a partir de sus propias habilidades. Debo ayudar a los demás a solucionar la problemática y a sentirse motivados participando en actividades cuya finalidad sea el bien de las personas para crear así, una sociedad unida y comprometida.

Indra dijo...

La verdad me gusto mucho la lectura, sobre todo por que me gusta mucho lo relacionado con el baile, y pues creo que lo que hizo "Vania", es algo muy valioso pues el ayudar a las personas sin esperar nada a cambio y sobre todo por ayudar a realizar un sueño que no es tuyo y que lo unico que te va a dejar es la satisfacción de saber que le ayudaste a alguien y que se quede en ti grabado la sonrisa de esa persona, pues creo que este es un valor que se ha perdido desafortunadamente en muchas ocasiones se busca obtener algo a cambio de lo que uno hace y pues creo que hacer las cosas de esta forman no valen de nada y cuando aprendamos a dar las cosas unicamente por solidaridad podremos lograr muchas cosas y crecer interiormente.
Tambien me llamo mucho la atención el hecho de que unicamente nececetitas tener ganas de hacer y compartir algo tuyo, pues aveces basta con compartir lo que tenemos para ayudar a alguien y hacer que el mundo en el que vivimos mejore aunque sea un poco.
Con esto aprendo que pues solo basta compartir algo tuyo para ayudar a alguien y pues deberiamos tomar en ecuenta que el un cambio empieza por nosotros.

Anónimo dijo...

Una vez más esta historia nos confirma que no es necesario hacer grandes cosas para salvar al mundo. Yo creo que haciendo un poquito más de lo que nos corresponde es la manera en que estamos aportando nuestro granito de arena. Un ejemplo es cuando tu mamá te pide que laves los trastes y tú sólo te limitas a hacer eso, por qué además de lavar los trastes, los secas y los acomodas, o le ayudas a eso y a barrer el comedor. Además con estas simples acciones podemos ponerle el ejemplo a las personas que nos rodean y esas personas a su vez a otras y así se va formando una cadena en la cual, tal vez no es necesario hacer grandes cosas para contribuir con nuestra sociedad. Es como en la película Cadena de Favores.

Monserrat Buendía Macías

Yasmin dijo...

Este es un ejemplo más de los muchos que hemos visto durante el curso que hablan acerca de personas que con el simple hecho de querer o desear algo, lo logran.

Es un ejemplo a seguir porque nos muestra la generosidad de Vania, ya que al no ver cumplido su sueño va en busca de que se le cumpla el deseo de bailar a niñas que no tienen la posiblilidad de pagar por un curso completo de ballet.

Algo importante también que cabe mencionar es el hecho de que ella llevó a cabo este proyecto dentro de su país en una comunidad no muy lejana de donde ella vivía. Esto nos demuestra que todo se encuentra en nuestro interior, ese deseo por ayudar a cambiar el futuro de aquellos que no tienen esperanza nace de cada uno de nosotros en lo personal.