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18 de noviembre de 2010

¿Qué pasaría?


Texto de Mario Benedetti compartido por Masami Shimizu, miembro de Un Techo para Mi País México, después de las construcciones de noviembre 2010. ¡Gracias por traducir tus ideales en realidades de cambio!

¿Qué pasaría?

¿Qué pasaría si un día
despertamos dándonos
cuenta de que somos mayoría?

¿Qué pasaría si de pronto
una injusticia, sólo una,
es repudiada por todos,
todos los que somos, todos,
no unos, no algunos, sino todos?

¿Qué pasaría si en vez de
seguir divididos nos
multiplicamos, nos sumamos
y restamos al enemigo que
interrumpe nuestro paso?

¿Qué pasaría si nos
organizáramos y al mismo
tiempo enfrentáramos
sin armas, en silencio,
en multitudes, en millones de
miradas la cara de los
opresores, sin vivas,
sin aplausos, sin sonrisas,
sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?

¿Qué pasaría si yo pidiese
por ti que estás tan lejos,
y tú por mí que estoy tan lejos, y ambos por
los otros que están muy
lejos y los otros por
nosotros aunque estemos lejos?

¿Qué pasaría si el grito
de un continente fuese
el grito de todos los continentes?

¿Qué pasaría si pusiésemos
el cuerpo en vez de lamentarnos?

¿Qué pasaría si rompemos
las fronteras y avanzamos
y avanzamos y avanzamos
y avanzamos?

¿Qué pasaría si quemamos
todas las banderas para
tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor
ninguna porque no
la necesitamos?

¿Qué pasaría si de pronto
dejamos de ser patriotas para
ser humanos?

No sé... me pregunto yo:
¿Qué pasaría...?

Mario Benedetti

3 de septiembre de 2010

Germán Dehesa, te vamos a extrañar

Ayer por la tarde escuché con tristeza la noticia: Germán Dehesa había fallecido sentado en su silla favorita rodeado de su familia. Durante muchos momentos de mi vida sus historias me acompañaron, a veces haciéndome reflexionar, otras motivándome a actuar, muchas haciéndome reir a carcajadas. Como homenaje, comparto en este espacio una de esas historias, deseando que su legado siga ayudando a tender muchos puentes entre nosotros. Tiendo mis brazos para unirme a los de muchos que apreciamos y agradecemos su paso por esta tierra. ¡Hoy toca!

-XXXIV-

El puente

Los adultos tendríamos que ser más cuidadosos, más respetuosos de las palabras que depositamos en los oídos infantiles. Y cuando digo palabra, puesto que me refiero a la plática, estoy hablando sí de un significado, pero también de esas otras significaciones pequeñas que nacen de la cadencia, la entonación, la intención que la voz le añade a cada palabra que se siembra en el minúsculo laberinto del oído infantil. Créanme que es mejor tener cuidado en esto, que tener que comprobar, años después, que aquel hijo educado, bien o mal, por nuestras palabras, tiene ahora una idea del mundo entre ficticia y extravagante.

Un buen ejemplo es la palabra “puente”. A primera vista (a primera oída) se percibe inocua y mansa; pero, como pude comprobar, puede crear malos entendidos y graves problemas. Todo ocurrió en un viaje por carretera que el pequeño Andrés hizo con sus padres rumbo a las acuáticas llanuras de Acapulco. En algún punto del trayecto, encontramos un puente hermoso, airoso, inmenso. ¿Ya viste, Andrés, qué puente tan bonito?. Andrés lo miraba con ojos enormes. Está padrísimo, papá, ¿cómo lo construyeron?. Aquí, en mi irreflexiva respuesta, surgió el error. No lo construyeron; lo compraron hecho; en cualquier juguetería grande venden las piezas y ya nada más es cosa de armarlo. La madre de Andrés parpadeó, pero éste cayó en un hondísimo arrobo. Papá, ¿te imaginas las cajotas?. Sí, son muy grandes. Papá, han de ser carísimos los puentes. No tanto; si compras dos, te hacen buen precio. Vino luego un silencio largo. Los engranes mentales de Andrés podían escucharse. Papá, ¿en Acapulco hay jugueterías grandes?...Esteee, que yo sepa, no; además, no traes dinero. Es cierto y de todos modos no me urge; yo mis puentes los quiero para México. Ya la armaste, comentó en voz baja la mujer que es conjuntamente madre de Andrés y aventajada conductora en carretera.

¿Para qué quieres los puentes, pequeño crustáceo?. Pues, mira, quiero uno chico para ir de mi recámara a la casita del árbol y quiero uno bastante grande para ir de nuestra casa a casa de mi abuelo. Van a ser, hijo mío, dos puentes muy útiles, recuérdame que, en cuanto regresemos a México, vayamos por ellos. Papá, ¿tú me ayudas a armarlos?. ¡Claro!, soy especialista en armar puentes. La automadre decía en voz baja: vas a volver loco a ese pobre niño; de por sí poco necesita. Y yo: tranquila, cuando regresemos a México, ya ni se va a acordar.

Los días en la playa fueron marinamente satisfactorios; las olas estaban de buen humor y el sol fue muy amable. Nadie habló de puentes. Los cangrejos ocuparon la atención entera de Andrés. Terminada la vacación, emprendimos el regreso, llegamos a la casa al caer de la tarde y ya para dormirse, Andrés me dijo con voz tranquila: no se te olvide que mañana vamos por los puentes. Dicho esto, sonrió, rezó y se durmió. Yo no.

Durante el sueño del infante, el Principito vino en mi auxilio. Aterrizó suavemente sobre los párpados de Andrés, alzó uno de ellos como quien levanta un delicado velo y se instaló en ese lugarcito donde la inteligencia fabrica los sueños. Y Andrés soñó con un airoso y dorado puente que lo llevaba a la sombra de un baobab donde lo esperaba el Principito. ¿Quién te compró tu puente?, preguntó Andrés a modo de saludo. Nadie, respondió la criatura de Saint-Ex, los puentes son muy importantes y nada de lo realmente importante se puede comprar o vender; lo importante existe porque necesita existir; nadie compra un unicornio, existe porque la alegría de la imaginación lo necesita. Lo mismo pasa con los puentes: son indispensables. Sin ellos, nadie podría salir de sí mismo, ni viajar al corazón del otro, ni a ninguna parte. Es cierto que son juguetes, pero son juguetes necesarios. Se pueden construir con cualquier material. Una mirada es un puente, tus brazos son medio puente en busca de esa mitad faltante que son otros brazos, la risa es un puente iluminado como el que acabas de recorrer, hay puentes de lágrimas y, lo más importante, las palabras bien acomodadas son un puente prodigioso. Por eso tu papá te dice cosas tan extrañas, porque quiere acercarse a ti. Día llegará en que tendrás que ser valiente y decir “te quiero” para construir un puente sobre el pantano lleno de cocodrilos y alimañas. Todos los hombres y mujeres que no se han vuelto locos construyen puentes sin cesar y su divertida tarea nunca termina, porque siempre hace falta reconstruir algún puente que algún tonto destruyó con algún cartucho de palabras mal usadas. Ahora mismo, por debajo de tus ojos, se está construyendo un puente de seda que te aleja del baobab y te lleva al territorio de los sueños blanquísimos...

A la mañana siguiente, Andrés despertó, vino a saludarme, tendió sus brazos, tendí los míos y no hemos vuelto a hablar de comprar puentes.

4 de junio de 2009

Leonardo Boff / Una voz para los que no tienen voz



Leonardo Boff nació en Concórdia, Santa Catarina (Brasil), el 14 de diciembre de 1938. Estudió Filosofía en Curitiba-PR y Teología en Petrópolis-RJ. En 1970 se doctoró en Teología y Filosofía en la Universidad de Munich-Alemania. Ingresó en la Orden de los Frailes Menores, franciscanos, en 1959.

Durante 22 años fue profesor de Teología Sistemática y Ecuménica en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, profesor de Teología y Espiritualidad en varios centros de estudio y universidades de Brasil y del exterior, y profesor visitante en las universidades de Lisboa (Portugal), Salamanca (España), Harvard (EUA), Basilea (Suiza) y Heidelberg (Alemania).

Es doctor Honoris Causa en Política por la Universidad de Turín (Italia) y en Teología por la Universidad de Lund (Suiza), y ha sido galardonado con varios premios en Brasil y en el exterior por su lucha a favor de los débiles, oprimidos y marginados, y de los Derechos Humanos. El 8 de diciembre del 2001 le fue otorgado en Estocolmo el Right Livelihood Award, conocido también como el Nóbel Alternativo.

Entre 1975 y 1985 participó del consejo editorial de la Editorial Vozes. En este periodo formó parte de la coordinación de la colección “Teología y Liberación” y de la edición de las obras completas de C. G. Jung. Ha sido redactor de la Revista Eclesiástica Brasileira (1970-1984), de la Revista de Cultura Vozes (1984-1992) y da Revista Internacional Concilium (1970-1995).
Es uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, junto con Gustavo Gutiérrez Merino.

En 1984, en razón de sus tesis ligadas a la Teología de la Liberación expuestas en su libro Iglesia: Carisma y Poder, fue sometido a un proceso por parte de la Sagrada Congregación para la Defensa de la Fe. En 1985 fue condenado a un año de “silencio” y depuesto de todas sus funciones editoriales y académicas en el campo religioso. Dada la presión mundial sobre el Vaticano le fue levantada la pena en 1986, pudiendo retomar algunas de sus actividades.

Estuvo a punto de ser silenciado de nuevo en 1992 por Roma, para evitar que participara en el Eco-92 de Río de Janeiro, lo que finalmente le movió a dejar la orden franciscana, y el ministerio presbiteral.Actualmente vive en el Jardim Araras, región campestre ecológica del municipio de Petrópolis-RJ, con su pareja Marcia Maria Monteiro de Miranda.

En 1993 presentó concurso, y fue aprobado, como Profesor de Ética, Filosofía de la Religión y Ecología en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). Es autor de más de 60 libros en las áreas de Teología, Espiritualidad, Filosofía, Antropología y Mística. La mayor parte de su obra ha sido traducida a los principales idiomas modernos.




http://www.youtube.com/watch?v=9AZNNmTq0eg

http://www.youtube.com/watch?v=CIxiY8yKIi0

22 de mayo de 2009

¿Qué pasaría? Mario Benedetti


¿QUÉ PASARÍA?

¿Qué pasaría si un día despertamos dándonos cuenta de que
somos mayoría?

¿Qué pasaría si de pronto una injusticia,
sólo una, es repudiada por todos,
todos que somos todos, no unos,
no algunos, sino todos?

¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos
nos multiplicamos, nos sumamos
y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso?

¿Qué pasaría si nos organizáramos
y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas,
en silencio, en multitudes,
en millones de miradas la cara de los opresores,
sin vivas, sin aplausos,
sin sonrisas, sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?

¿Qué pasaría si yo pidiese por vos que estás tan lejos,
y vos por mí que estoy tan lejos,
y ambos por los otros que están muy lejos
y los otros por nosotros aunque estemos lejos?

¿Qué pasaría si el grito de un continente
fuese el grito de todos los continentes?

¿Qué pasaría si pusiésemos el cuerpo en vez de lamentarnos?
¿Qué pasaría si rompemos las fronteras
y avanzamos, y avanzamos,
y avanzamos, y avanzamos?

¿Qué pasaría si quemamos todas las banderas
para tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor ninguna
porque no la necesitamos?

¿Qué pasaría si de pronto
dejamos de ser patriotas para ser humanos?
¿No sé... me pregunto yo,
qué pasaría?

MARIO BENEDETTI

1920 - 2009

In memoriam

14 de octubre de 2008

Don Lorenzo Servitje, una voz de integridad y humanidad


La semana pasada tuvimos la oportunidad de escuchar en una conferencia a Don Lorenzo Servitje, fundador de Grupo BIMBO. Es un hombre con una vitalidad contagiosa, que a sus 90 y tantos años de edad, logró cautivar al auditorio, repleto de jóvenes universitarios, deseosos de aprender de uno de los hombres más talentosos y exitosos de México.

 ¿Qué aprendí de este encuentro con Don Lorenzo? En primer lugar, me impresionó su humildad. Silvia Cherem no tiene ningún reparo en decir que convencer a Don Lorenzo de publicar una biografía representó un esfuerzo titánico. Para Don Lorenzo una empresa declina cuando construyen un corporativo (señalando el suyo en Santa Fe), cuando escriben sus memorias (señalando a Silvia Cherem) y cuando compran un avión (lo que enfática y orgullosamente declara que Bimbo no ha hecho). Por lo tanto, escribir sobre su vida era un homenaje inmerecido. La condición que puso para que se publicaran fue que también aparecieran las biografías de su hermano, Roberto Servitje, y de otro de los socios fundadores, Jaime Jorba. Así se hizo y tenemos en el libro “Al Grano: Vida y visión de los fundadores de Bimbo” un testimonio del pensamiento y experiencias de estos personajes.   

 Con este pretexto, Don Lorenzo habla de lo que ha aprendido en su vida, de la necesidad de dejarse aconsejar por buenos compañeros, de reconocer que uno solo no puede lograr nada, que hay que aprender de los demás. Habla de la necesidad de tener grandes ambiciones pero sin dejar de crecer en lo personal y en lo espiritual. Ese es el sentido que da al “arriba y adelante”, buscar superarse siempre tratando de ser al mismo tiempo mejor persona. En su filosofía de vida y de trabajo es claro que considera que se puede tener éxito haciendo las cosas bien. Otra de las recomendaciones de Don Lorenzo fue no precipitarse al tomar decisiones, tener prudencia pues la prisa siempre es mala consejera. Sin embargo, también sugiere aprender a tomar riesgos calculados y a nunca darse por satisfecho.

 En la sesión de preguntas tuve la oportunidad de cuestionarle sobre la manera en que él fue provocando su propio desarrollo personal, en que fue forjando su personalidad y sus virtudes. Su respuesta fue que él buscaba siempre reflexionar sobre cada una de las experiencias que vivía, aprender y sacar de ellas lo más valioso, tanto si fueron positivas como negativas. Fueron muchas las ideas, los consejos, las experiencias que compartió con nosotros en esa plática. Al final me quedo con la imagen de un hombre de trabajo, que frente a las crisis pensaba que sólo había dos opciones, levantarse en armas o levantarse más temprano. Él eligió la segunda, trabajando duro para construir no un negocio sino una empresa que como a un hijo vio crecer con orgullo.

 ¿De qué se arrepiente un hombre como él? Con la voz entrecortada respondió que se arrepentía de no haberle dedicado más tiempo a su esposa. Con esto quiero terminar esta reflexión, desde las lágrimas agolpadas en los ojos de un hombre que dedicó su tiempo a construir una empresa que muchos consideramos un modelo, sacrificando tal vez lo que era más valioso para él, la convivencia cotidiana con la persona amada. Gracias Don Lorenzo por sus enseñanzas, sobre todo por dejarnos aprender no sólo de sus logros sino de su fragilidad, pues para mi esa es la lección más importante que aprendo de usted. Al final lo más valioso es el amor... que no nos quedemos con la sensación de no haberlo disfrutado lo suficiente.

19 de septiembre de 2008

De paso


Les comparto esta historia con la esperanza de que en estos tiempos en el que el TENER parece ser lo más importante, recordemos que lo esencial está en el SER.

"Se cuenta que en el Siglo pasado, un Turista Americano fue a la Ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso Sabio. El Turista se sorprendió al ver que el Sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

- ¿Dónde están sus muebles? - preguntó el Turista.

Y el Sabio, rápidamente, también preguntó:

- ¿Y dónde están los suyos?
- ¿Los míos? - se sorprendió el Turista. - ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
- Yo también... - concluyó el Sabio."
--------------------------------------
PD. La foto es de la Hippie Van en Santa Barbara, California. El dueño es el hermano Una Pluma (Brother One Feather). Les comparto un video en YouTube para que lo conozcan un poco más.


8 de mayo de 2008

¿Y si supieras cuánto te queda de vida?


Por Dayanna Mora y Jaime Wong (alumnos de Formación Humana y Compromiso Social)


¿Qué pasaría si supiéramos cuanto nos queda de vida? ¿Qué hemos hecho para marcar la diferencia a la sociedad? ¿A cuánta gente hemos ayudado? ¿A cuantas de esas personas podemos ayudar hasta el grado de transformar vidas? ¿Cuánto tiempo más vamos a esperar para actuar? Les proponemos este video para ayudarnos a reflexionar sobre el tema:


La vida es muy corta, todo puede acabar en un momento o continuar con un rumbo fijo, ¿qué mejor motivo de pasar el límite humano de la muerte ayudando a los demás? La vida como nosotros la conocemos, irremediablemente se acabará, nada es eterno, lo único eterno que puede haber en el mundo, son las acciones que uno hace, para bien o para mal, lo que uno hace siempre quedará grabado en la historia y en la vida de las personas, por pequeño o grande sea.


La trascendencia humana, no es sólo hacer grandes cosas importantes para muchas personas. La trascendencia está en haber ayudado de forma profunda y consciente a las personas que requerían de nosotros, también es superar los propios límites del ego, ser parte y actuar con el todo. No hay que ser esclavos de uno mismo, hay que romper nuestra máscara y ser abiertos a los demás, nuestro límite no es nuestra piel, sino la infinidad del universo, donde las posibilidades son inmensas, extralimitémonos. Podríamos creer que somos una pequeña partícula, pero también es cierto que los pequeños granos de arena forman las montañas.


El sentido de la trascendencia es inherente en la experiencia humana, diversas corrientes en la literatura, la filosofía y la psicología han insistido en que "el preocuparse por hallar un sentido a la existencia es una realidad primaria, es la característica más original del ser humano." El sentido implica pues trascendencia. Como lo dice Víctor Frankl (neurólogo y psiquiatra austriaco, fundador de la Logoterapia.): "El hecho antropológico fundamental es que el ser humano remite siempre más allá de si mismo, hacia algo que no es él, hacia algo o hacia alguien, hacia un sentido. El ser humano se realiza a si mismo en la medida que se trasciende."


Cabe concluir que la trascendencia humana o el sentido de la trascendencia es parte de un desarrollo humano integral, los cambios sociales se han dado por personas que han tenido una fuerte convicción en mejorar el mundo, en innovarlo, en dar una parte de si, para aportar a nuestra sociedad.


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21 de septiembre de 2007

¿Y tú… usas bloqueador solar o vives en un mundo light?

Por Ale Galán, Montse Quiroz y Miguel Garduño (alumnos del curso Ética, Persona y Sociedad)

Antes que nada nos gustaría que vieras este video y formes tu propia opinión.


http://youtube.com/watch?v=0sve9ymAlns

Nosotros pensamos que en la era de los grandes avances, parece que la gente se ha olvidado de vivir plenamente y ha enfocado su atención a los aspectos que agregan valor material a las personas. No es una crisis de valores diferente de la que ha caracterizado a la humanidad desde su comienzo sino que, la falta de entusiasmo para poner en práctica aquello en lo que creen es lo que hace de nuestro mundo un mundo de creencias “sin protector solar”…sin pensar en el futuro y en todo lo que dejaremos de disfrutar por no cuidar el presente.

¿Acaso una persona no puede marcar la diferencia?... ¡Claro que si! Está dentro de cada quien la decisión de vivir plenamente, de correr, saltar, cantar, sentir el aire en la cara como la primera vez, de escuchar el canto de las aves como cuando apenas aprendíamos lo que era una pajarito, de saborear la comida como cuando la probamos la primera vez…No deberíamos dejar que nuestra vida pase a la ligera, la capacidad de asombro y el entusiasmo para desarrollarnos no debiera ser característica sólo de los bebés sino de todos los seres humanos. Nuestra vida debería estar llena de emociones y de ganas de contagiar a los demás de buenos deseos para convencernos de utilizar “sun-screen.”

¿Y si no uso protector solar?... Sí, toda decisión viene con su set de consecuencias sean buenas o malas; y no por una decisión ser tomada a la ligera se puede inferir que sus resultados serán leves. Al contrario, entre mayor sea el desacierto por el desinterés en la decisión nos veremos más afectados con el tiempo. Las consecuencias “light” no existen. El mundo no puede seguir reparando los daños de actitudes ligeras que provocan las destrucciones. La seriedad con que hagamos valer nuestra dignidad como personas promoverá que los valores puestos en práctica sean congruentes con lo que pensamos.

¿Por qué preferimos no usar protector solar? No es porque hacen menos daño a la capa de ozono o porque nos gusta el bronceado natural, sino porque no aceptamos vivir plenamente con las complicaciones que conlleva esto. El nihilismo nos provoca lo mismo, provoca que tomemos la vida más a la ligera y nos prive de vivir plenamente, con decisiones tomadas a conciencia y bajo un plan que trace líneas directas hacia un modelo determinado que pretendemos alcanzar en cuanto a forma de vida se refiere.

Preferimos entonces seguir consumiéndonos de manera “light”, sin usar protector solar, sin responsabilidad, con lo que tratamos de eliminar nuestros deberes y nuestras culpas. No será sino hasta que tomemos conciencia del daño que nos hacemos a nosotros mismos como personas al no promover la integridad conjunta en el mundo, que podremos vivir de manera plenamente ética y moral y disfrutar de lo que la vida nos ofrece; disfrutar de la emoción que significa estar en este mundo lleno de situaciones inesperadas, aunque no siempre buenas, y ante las cuales, debemos siempre presentarnos con una sonrisa y buena disposición para lograr una diferencia en el mundo... Por último te quisiéramos recomendar que uses “protector solar.”



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18 de septiembre de 2007

La vida es...

Por Ma. Aurora Durán Rojas y Ernesto Martínez Jiménez (alumnos del curso de Formación Humana y Compromiso Social)

En el transcurso de estas primeras semanas del curso, hemos tocado varios temas, nosotros quisimos resaltar la importancia de saber que estamos vivos y que tenemos esa vida frágil en nuestras manos, para lo cual nos inspiramos en el siguiente poema:

La Vida

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.

La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es un misterio, descúbrelo.

La vida es promesa, cúmplela.
La vida es amor, gózalo.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es una tragedia, domínala.

La vida es aventura, vívela.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es vida, defiéndela.

Madre Teresa de Calcuta

¿Acaso nos hemos puesto a reflexionar que este es el momento de descubrir nuestro ser esencial, nuestro ser auténtico? En ocasiones no apreciamos el hecho de vivir, nos frustramos por los problemas y queremos seguir inmersos en ellos, pero ¿saben algo?, tenemos toda la capacidad para poder alcanzar nuestros ideales, podemos vivir apasionadamente, enamorados de nuestra propia vida.

Es ahora cuando podemos abrir nuestros ojos ante el mundo de posibilidades que se nos presentan a diario y así encontrar el potencial creador que hay dentro de cada uno de nosotros. Tenemos todo para vivir plenamente, ahora debemos buscar las herramientas para construir nuestro camino, para vivir despiertos.

No se trata de dejar atrás el pasado, recordémoslo, pero no vivamos en el ayer, si cada amanecer es una nueva ilusión ¿por qué atormentarnos más si en nuestras manos están las alas que nos harán volar tan alto como nuestros sueños nos lo permitan?

La vida es tan efímera, que se nos va de las manos a cada segundo, debemos entonces disfrutar de la risa, del llanto, acabando con el miedo a ser nosotros mismos, derrumbando todo lo que nos impida ser auténticos y libres. Debemos trascender por nuestras acciones, por nuestro sentir, por todo aquello que nos brota del corazón lleno de vida.

Lo único seguro es el aquí y el ahora, hay que vivir, cada instante, no andar por la vida tratando de vivir o mejor dicho sobreviviendo.

El reto más difícil es encontrarnos a nosotros mismos, porque hasta que no sepamos quienes somos realmente, no será posible conocer lo que podemos ofrecer a los demás. Podemos construir mil estrellas en el infinito, pero lo importante es tener el valor de alcanzarlas.

Simplemente debemos de cambiar nuestro enfoque, nuestra forma de vida abusiva, nuestro camino de destrucción. Motivar el cambio para crear un futuro en el cual seamos seres humanos dignos, con paz, igualdad y hermandad.

¡La vida es eso VIDA! y bien lo dijo la Madre Teresa de Calculta: ¡DEFIÉNDELA!



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19 de febrero de 2007

Percepciones y circunstancias


Por Joel Sánchez Bermúdez (alumno del curso Formación Humana y Compromiso Social)
La última mitad del siglo pasado y los primeros años de éste han estado llenos de vertiginosos cambios, el hombre ha pasado de saber algunos datos sobre el sistema solar, a comprender la verdadera dimensión del universo mismo, hemos pasado de los telégrafos a los celulares, los satélites y el Internet, el mundo se encuentra envuelto en las grandes economías de mercado, tenemos aviones y naves que surcan los cielos y el océano en tan solo unos instantes, de tal forma que conforme más tecnología tenemos más parece que el hombre domina y tiene el control sobre el mundo que le rodea ¿No suena esto fascinante?, es decir, estamos en una era en donde las posibilidades se vuelven prácticamente ilimitadas, los seres humanos por primera vez comprendemos lo que ocurre con la naturaleza, tenemos los medios para entender los sucesos que nos rodean y podemos pensar en un futuro alentador.

Pero ¿es verdadera esta aseveración? Comencemos de nuevo, la última mitad del siglo ha estado llena de vertiginosos cambios, alentados por la avaricia, el coraje, la xenofobia y todos aquellos nuevos pretextos que el hombre ha inventado con la finalidad de exaltar la falta de respeto, tolerancia, amor y empatía, hemos pasado de las armas de municiones y la pólvora, a las enormes plataformas de lanzamiento de cohetes, a las armas nucleares y biológicas, capaces de matar, mutilar o deformar a miles de seres humanos en tan solo unos instantes; el planeta ha sufrido cambios en el clima, flora y fauna; las especies parecen estar al borde de la extinción y la avaricia por los recursos naturales ha permitido que las violaciones a los derechos humanos y las guerras incrementen.

Y es precisamente en este punto donde quisiera preguntar: ¿cuál de las dos visiones prevalece, la admiración por nuestro progreso, por la ciencia y su capacidad para permitirnos entender el mundo, o la decepción sobre el uso que le hemos dado? Comencemos de nuevo.

La libertad de acuerdo con Sartre es una condena de la cual el hombre no puede escapar, incluso bajo las diversas formas de esclavismo que hemos perpetrado a lo largo de la historia, el hombre es libre por naturaleza, tenemos la capacidad de pensar, actuar y decidir que hacer con nuestra vida en todo momento, así que estamos determinados a vivir con las consecuencias de la misma; y bajo esta premisa es que el hombre ha sido capaz de realizar los avances tecnológicos y científicos que han definido nuestra época; sin embargo, también es bajo esta premisa que el hombre ha evadido la responsabilidad de los mismos, llevando a la humanidad a la que sin duda es la más grande de las encrucijadas a las que se ha enfrentado, y es que si bien es cierto que en este momento de la historia tenemos la capacidad de entender el mundo más que en ningún otro, también es cierto que hemos olvidado un poco los motivos por los cuales intentamos entenderlo. Tal parece que ese sentimiento de asombro y admiración que nos brinda el conocimiento mismo se ha visto reemplazado por el consumismo y facilidades que nos brinda la tecnología, es decir, mientras más fácil, y sencilla se vuelva nuestra vida, más y mejor será aceptado el conocimiento. Vivimos en una época en la que a cada instante recibimos información y a la vez parece que a cada instante nos sumergimos más en un acto medieval de salvajismo, haciéndonos perder la conciencia propia y actuar por imitación.

Sólo basta detenerse un instante y ver como si no usas tal o cual celular, computadora, traje o zapatos, no encajas en un determinado modelo, no importa si esto te gusta o te es útil, lo que importa es pertenecer a la masa, abandonar tu conciencia y enredarte en el estilo que alguien ha determinado es mejor, pero ésta no es la más grave de las consecuencias de la falta de responsabilidad por la libertad que enfrenta el hombre, pues cada día los índices por xenofobia, intolerancia religiosa o simple odio cobran las vidas de miles de personas a lo largo del planeta, y es que por instantes parece que el hombre a olvidado el verdadero valor de la vida humana, volviendo a sus semejantes simples estadísticas, números o seres a los que hay que vencer y pisotear como si se tratase de uno de los videojuegos de moda.

Y qué decir del planeta en que por primera vez en la historia podemos atisbar los glaciares y el desierto al mismo tiempo, o las sabanas y los grandes volcanes, y no somos capaces de asombrarnos, de sentir la magnificencia de la naturaleza, por el contrario simplemente utilizamos los recursos a nuestras anchas, deforestamos, consumimos, invadimos, cazamos, y deterioramos, parece que mientras más comodidades tenemos más olvidamos de donde provienen los recursos y de nuestra responsabilidad para mantenerlos.

Somos la única especie en este planeta con la capacidad de entender lo que pasa, que podemos ver la cielo y comprender a las estrellas, tenemos la capacidad de asombrarnos y buscar respuestas sobre nuestro destino. Entonces no olvidemos la responsabilidad que se nos ha conferido, no olvidemos que este planeta a pesar de ser tan diminuto comparado con el cosmos que nos rodea es el único lugar que tenemos, no olvidemos que cada uno de nosotros es importante, pues el valor de las ideas que llevamos con nosotros puede cambiar y enriquecer nuestra cultura, y lo más importante no olvidemos nuestra responsabilidad como seres humanos, no permitamos que nuestros placeres sustituyan esa sensación de espiritualidad y asombro que nos brindan cada una de las cosas que nos rodean.

Tenemos en nuestras manos la oportunidad de trascender al tiempo, de vencer las debilidades que nos aquejan, somos capaces de derrotar la superchería y fanatismo que nos invaden, de recuperar el amor por nuestra propia especie y de buscar un nuevo comienzo.

“Somos viajeros sin rumbo, es parte de nuestra naturaleza volver al lugar de origen después de un largo trayecto, pero mientras estemos en el trayecto hay que vivir la vida como el sol vive la suya… dando vida, calor y luz a las cosas, dándonos cuenta de la aventura de vivir cada día…”

Superando.

Brillo de estrellas


Por José Antonio Balderas (alumno del curso Formación Humana y Compromiso Social)

Hace un poco tiempo pude ver, dentro de mi persona, cambios que han influido de manera profunda, tanto positiva y negativamente, y parte de estos cambios me han dicho solo una cosa, que no logrado apartar de mi mente.

Es una cuestión que en un inicio creí muy personal, algo que sólo yo puedo pensar o que sólo en mi mentalidad logra entrar, poco después me di cuenta de lo tonto que fui al creer eso. Desde pequeño tuve una manía muy “extraña”, buscaba siempre entre las estrellas, aquella que me quedara justo sobre la cabeza, y tanta era la necesidad de búsqueda, que hasta en momentos me las ingenié para inventar un “medidor” de estrellas y así comprobar el cumplimiento de mis deseos.

Se que por el momento suena tonto y hasta pueden llegar a preguntarse: ¿Qué tiene que ver la Tierra con esto? A mi parecer, mucho, ya que la cuestión que me aquejó y que en momentos sigo razonándola es: ¿Cuándo dejamos de ver hacia las estrellas?, y no sólo las que alguien coloquialmente y poco románticamente llamó “unas bolas inmensas de gas quemándose a millones de kilómetros de aquí”, sino a lo inalcanzable, a lo que está mas allá de nuestras barreras.

¿En qué momento los seres humanos dejamos de ver las estrellas terrenas, lo que está dentro de su propio “planeta”, su cuerpo, su templo de vida, como quiera ser llamado, en qué momento dejamos de ver la luz que nos rodea y comenzamos el intento de ser uno con solo nosotros mismos, y dejamos de abrir los ojos para percibir la luz de nuestro alrededor?

Es gracioso, qué extrañas analogías se pueden ver con sistemas tan complejos e inmensos como un planeta, y con un cuerpo, tan pequeño y tan común para todos, es muy interesante ver que si lo vemos como tal, esta nave espacial donde viajamos se asemeja en exceso a nosotros mismos, y que si no lo cuidamos el planeta perece. Si nosotros vivimos acelerados, el planeta lo hace, y si nosotros perecemos por nuestra causa, desgraciadamente también el planeta.

Nuestra luz interior debe de dejar que a la vez se funda con las luces de los demás y podamos ser no sólo una estrella que brilla para si misma, sino en conjunto una luminaria para nuestro futuro y que todos, en conjunto, creemos la luz de nuestro planeta, de la vida que nos queda por delante y de la vida que todavía va a llegar para sumarse a esta galaxia que somos todos.

Se que muchos no serán ni siquiera tocados por mis palabras y que mucho menos las tomarán en serio, por lo que sólo me queda decir una cosa, como dijo un gran pensador de nuestro tiempo, el cual prefiero omitir, no por egoísmo, sino más bien por conveniencia mutua: “No quiero decirte que pensar, sino solamente que pienses”, es decir, parafraseando una pequeña pero sencilla frase popular, este es tan solo un tiro al aire, quien sea tocado por él, que decida que hacer con ese regalo.

7 de diciembre de 2006

¿Estamos listos?...

Por Edgar Daniel Custodio Montoya (alumnos de Formación Humana y Compromiso Social)

¿Qué es lo que está haciendo en ser humano? ¿Hacia donde vamos? ¿Qué queremos? Son éstas tal vez algunas de muchas preguntas que nos hacemos día a día; sin embargo, difícilmente encontramos respuestas. Hace poco tuve la oportunidad de leer un libro muy interesante (recomendado por Luis Gerardo), llamado “Martes con mi viejo profesor” de Mitch Albom. En este libro se narra la conmovedora historia que Mith (el autor del libro) vive a lado de su profesor de la universidad Morrie Schuartz. Digo que es un muy interesante y buen libro, debido a que aborda no solamente un tema, sino que hace una conjunción de diversos temas para crear una mezcla rara, pero al mismo tiempo apasionada en la cual se examina sin reservas al ser humano actual. Además de todo esto es importante recalcar que mientras se desarrollaban las pláticas que dieron origen a este libro entre Mitch y Morrie, el segundo se encontraba desahuciado por una extraña enfermedad que lo iba matando poco a poco.

Como ya mencioné se abordan diversos temas en el libro, pero a continuación mencionaré los que más llamaron mi atención; uno de ellos es: “la lástima por uno mismo”. En muchas ocasiones nos comportamos de manera tan egoísta que creemos que nuestros problemas son los más grandes que existen, y no vemos más allá de ellos. No debemos de permanecer en esta manera, estando compadeciéndonos de nosotros mismos todo el tiempo, aparte de que no es sano, no haces nada con eso, la mejor forma de salir de los problemas es actuar, y hacer algo por salir adelante.

Un tema que se toca en el libro de manera reiterativa, y por obvias razones, es el tema de la muerte; sin embargo, le dan un enfoque un poco más humano, dice Morrie en esta parte: “Todos sabemos que vamos a morir; sin embargo, nadie se lo cree”, todos vivimos la vida como si la muerte no fuera a suceder nunca, no hacemos nada por aportar a este mundo. El ser humano actual vive por vivir, no vive para ser útil, estamos convirtiéndonos en seres humanos conformistas y poco críticos, estamos siendo una generación que lo único que esta aportando al planeta es un desgaste desmesurado. Si sabemos que vamos a morir, creámonosla y actuemos para dejar huella aquí, que seamos recordados por las cosas (buenas) que realicemos, que no vivamos a expensas del ¿qué pasará mañana?, que tratemos de construir un mejor futuro para todos, dejémos de ser egoístas.

Otro punto muy importante abordado en el libro es la cultura. Estamos inmersos en una cultura totalmente consumista, todas las acciones que realizamos las hacemos para consumir más y más. La concepción de felicidad que tenemos es totalmente errónea, tenemos la ideología, o se nos ha implantado la ideología por parte de los medios, de que entre más cosas (materiales) tengamos, seremos más felices, y eso es totalmente falso, somos una sociedad superficial, estamos perdiendo el sentido de darle valor a lo que realmente vale: una sonrisa, un bello atardecer, compartir tiempo con nuestras familias, por citar algunos ejemplos. Somos de igual forma una sociedad en cierta forma reprimida, ya que si no pensamos como los demás, somos señalados, tenemos que hacernos la siguiente pregunta: ¿Por qué ir siempre hacia donde los demás nos dictan?, ¿Qué tiene de malo ser diferente? Son cuestiones que sería bueno reflexionar de vez en cuando, pero la que sí les pido que nos hagamos siempre es: ¿Qué estoy haciendo para cambiar la realidad del mundo actual? ¿Estoy listo para morir? No esperes más para hacer las cosas que quieres hacer, no esperes más para decirles “te quiero” a quien le quieras decir, no esperes para empezar a dejar tu huella en este mundo…

8 de febrero de 2006

Amor y Vida

Por: Anaí Aritzmendi y Joaquín Villaverde (alumnos del curso Valores en el Ejercicio Profesional)

Este es una pequeña reflexión que nos gustó y nos gustaría compartir:

La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La justicia sin amor, te hace implacable.
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor te hace servil.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La simplicidad sin amor, te quita valor.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La ley sin amor, te esclaviza.
La política sin amor, te hace egoísta.
La fe sin amor te deja fanático.
La cruz sin amor se convierte en tortura.
LA VIDA SIN AMOR... NO TIENE SENTIDO......…

Autor anónimo.


Creemos que esta reflexión la debemos aplicar a la vida diaria, porque la mayoría de los males que nos aquejan, es por la falta de amor. Cualquier situación por mala que sea, o parezca, con amor será más fácil o por lo menos no tan dolorosa.


¿Y que es el amor?, esta es una pregunta difícil, para nosotros el amor es: el impulso para seguir adelante, la motivación para mejorar, el más grande regalo que Dios nos pudo dar, y entre muchas cosas más, la razón para vivir.

Y tú, ¿Cuánto amor estás dispuesto a compartir?

31 de enero de 2006

Caminante no hay camino

Por Erika Esparza y Alan Velázquez (alumnos del curso de Valores en el Ejercicio Profesional)

Para la realización de este trabajo acerca de la reflexión sobre algún, libro, canción o cualquier escrito, a nosotros nos llamó mucho la atención una canción, me refiero a la de "Cantares" del cantautor-poeta-contemporáneo español Joan Manuel Serrat. Escogimos esta canción dado que en ella pudimos encontrar un sin número de reflexiones sobre la vida en general, las cuales nos gustaría compartir, desde nuestro humilde punto de vista.

Dentro de la primera estrofa encontramos:

Todo pasa y todo queda
Pero lo nuestro es pasar.
Pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Para nosotros estas palabras significan que en la vida nada esta escrito, sino que a cada momento que vivimos vamos forjando nuestro futuro, y que tenemos la obligación de marcar nuestros propios senderos de vida, los cuales al igual que la mar son inmensos.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar la memoria
de los hombres mi canción.

Los caminos que debemos de forjar nunca deben de estar guiados con el hecho de alcanzar la gloria, ya que de esta manera nunca sabremos lo que en realidad somos, más bien la gloria es una consecuencia natural de nuestros actos y no el motivo de ellos.

Yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Para nosotros estas palabras significan que se aman los mundos alejados de lo áspero y de lo ríspido, de todo aquello que impide al ser humano el contacto. Estos mundos deben estar faltos de todo aquello que nos ata a algo, en el cual el ser humano debe estar libre, tal como una pompa de jabón está en el aire.

Caminante, son tus huellas el camino y nada más.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar, se hace camino, y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

En esta parte entendimos que el camino de nuestra vida no está escrito ni marcado, más bien todo lo contrario, es un todo, un mundo de esperanzas y de ilusiones, las cuales están esperando ser atrapadas por nosotros, y que al final de todo las cosas que hagas para bien o para mal, siempre quedaran ahí. La vida es un proceso que nunca regresa, sólo avanza, dejando atrás sólo las acciones que hagamos mientras vivamos en ella.

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar:
"Caminante no hay camino, se hace camino al andar,
Golpe a golpe, verso a verso."

A veces en la vida, lo que parece bueno en realidad es malo y viceversa, pero nosotros no podemos conocer la naturaleza de los actos sin antes cometerlos, pues el mal muchas veces en nuestras vidas se disfraza de la manera más sutil que podamos imaginar, y por lo contrario el bien puede disfrazarse de la cara más temible. Cuando somos viejos, faltos de energía, pero llenos de sabiduría, es cuando nos damos cuenta que en realidad no somos más que un manojo de caminos transitados, pues al final sólo podemos decir que la vida se vive a cada segundo a cada minuto y así es como se conforman nuestras dichosas vidas.

Murió el poeta lejos del hogar,
le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar
"Caminante no hay camino, se hace camino al andar
Golpe a golpe, verso a verso."
Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar,
caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Golpe a golpe, verso a verso.
Golpe a golpe, verso a verso.
Golpe a golpe, verso a verso.

Uno sabe donde inicia el camino, pero nunca donde termina la trayectoria de éste, es por esto que uno sabe dónde da el primer paso pero nunca dónde dará el solitario último paso. Además la vida viene llena de piedras en los caminos las cuales son inevitables, y cuando encontramos estas piedras no las podemos hacer a un lado sólo tenemos que seguir con nuestro camino.